La mariposa del geranio es una plaga reciente pero devastadora para estas plantas ornamentales tan populares. Llegada la primavera y los días cálidos, debemos prestar especial atención a nuestros geranios, pues corren el riesgo de infestarse en varias ocasiones hasta bien entrado el otoño.

Prevenir e identificar si nuestro geranio ha sido atacado por esta polilla nos puede ahorrar más de un disgusto en forma de poda drástica pues, una vez atacados nuestros geranios, hay poca posibilidad de maniobra al respecto. En este caso, la prevención es nuestra mejor arma.

Esta polilla, que no mariposa, es también conocida como taladradora o barrenadora del geranio, y es la plaga más agresiva que sufren estas plantas.

Mariposa del geranio posada sobre un hoja de la plata

La mariposa del geranio y su ciclo biológico

La mariposa del geranio, cuyo nombre científico es Cacyreus marshalli, es en realidad una polilla, a pesar de que, por su comportamiento diurno y por su morfología, parezca más una mariposa. Su ciclo vital la lleva a generar hasta un total de entre cinco y seis generaciones de mariposas del geranio por cada temporada, que se extiende, generalmente, desde marzo hasta finales de octubre, cuando los días cálidos.

La mariposa del geranio no mide más de tres centímetros en los ejemplares adultos y sus colores apagados, de un tono café y grisáceo con dibujos blancos las hacen pasar, en muchas ocasiones, desapercibidas a simple vista.

En los meses cálidos, cuando aparece, inicia su ciclo biológico, que consta de las siguientes etapas:

  1. La mariposa deposita sus huevos sobre las flores
  2. Los huevos eclosionan y aparecen las diminutas larvas
  3. Las larvas se alimentan de las partes blandas de las plantas, pero se trasladan a los tallos a medida que crecen
  4. Las orugas, de color verde con dos franjas rojizas o marronáceas, crecen hasta alcanzar los 13 mm de longitud y adoptan un tono más oscuro
  5. La oruga se convierte en crisálida y alumbra una nueva mariposa que reinicia el ciclo

Modus operandi de la mariposa del geranio. La invasión silenciosa 

Para poder identificar y tratar la mariposa del geranio, debemos conocer su comportamiento y modo de actuar con nuestras plantas. Una vez colonizada, lamentablemente, lo más probable es que ya sea demasiado tarde para un tratamiento efectivo.

Dentro del ciclo reproductor de esta polilla, como hemos visto, son sus larvas las que se alimentan de nuestra planta. Primero, se alimentan de los capullos de las flores donde han sido puestas por la mariposa adulta. Posteriormente, pasan al interior de los tallos, que van devorando dentro de su ciclo de crecimiento mientras se dirigen al tronco.

El efecto de las larvas comiéndose los tallos supone que la savia de la planta no circule de manera correcta, lo que supone un desecamiento de la planta.

Al introducirse dentro de los tallos por diminutos agujeros (de ahí el nombre de taladro del geranio, o barrenador), muchas veces imperceptibles a simple vista, supone que, cuando detectamos la presencia de las larvas, ya sea demasiado tarde para nuestro geranio.

Esto ocurre porque, una vez los huevos eclosionan en los capullos de las flores, las larvas se introducen por la corola (los pétalos) al pedúnculo (el tallo), donde se alimentarán de la savia. A medida que crecen y la savia deja de correr, taladran el tallo para pasar a otro, haciendo agujeros similares a los de la carcoma de la madera.

Lo primero que deberemos hacer, si tenemos sospechas de que nuestros geranios han sido infestados o hemos visto a la mariposa del geranio rondándolos, será fijarnos en los tallos de la planta en busca de pequeños agujeros, por donde se cuelan las larvas. Si ya han pasado varios días, al tacto los tallos estarán blandos y se quebrarán fácilmente. Si la invasión ya ha prosperado, ennegrecerán y se secarán.

Identifica su presencia

Estos son los síntomas de que tus geranios han sido colonizados por las larvas de la mariposa del geranio:
Los tallos están blandos, se aplastan al tacto
Los capullos de la flor han adquirido un tono negruzco o están vacíos
Se aprecian desechos similares al serrín sobre las hojas del geranio
Los tallos presentan pequeños agujeros
Hay excrementos sobre las hojas

Mariposa del geranio posándose sobre una flor

Entró por Mallorca y vino para quedarse  

Uno de los principales problemas de la mariposa del geranio es que no tiene un depredador conocido, por tratarse de una especie foránea que se ha aclimatado al clima mediterráneo. Concretamente, es originaria de Sudáfrica, y el primer caso notificado de su presencia en la Península Ibérica fue en 1987 en la isla de Mallorca, a donde se cree que llegó procedente de Holanda.

Actualmente, perfectamente acostumbrada a nuestras temperaturas, se registra su presencia hasta en la cornisa cantábrica. Lamentablemente, al no conocerse depredador autóctono, no nos queda más remedio que luchar contra esta plaga por medio de insecticidas.

Tratamientos específicos para acabar con la mariposa del geranio

Combatir la plaga de la mariposa del geranio es relativamente sencillo si somos previsores y constantes, principalmente debido a que el ciclo reproductor de esta polilla puede repetirse hasta en seis ocasiones por temporada.

Lo mejor que podremos hacer será anticiparnos con un tratamiento preventivo. Si no tenemos muchas plantas, podemos optar por rociarlas con insecticida para evitar que la mariposa se pose en las flores y desoven en ellas. Esta acción deberemos repetirla a medida que surjan los nuevos brotes de los geranios.

Una vez las larvas se han hecho con los tallos del geranio, existen opciones en formato polvo para espolvorear nuestras plantas y acabar con las larvas cuando buscan desplazarse de un tallo ya comido hacia otro brote. Una aplicación cada dos o tres semanas podría ser suficiente para mantener la mariposa a raya. Si las plantas ya han sido infestadas, deberemos pulverizar, aproximadamente, cada siete días para evitar que continúe la colonización de las larvas.

A la hora de optar por un insecticida, suelen dar mejores resultados aquellos con una concentración de, al menos, un 10% de cipermetrina, que actúa por contacto e ingestión de estos insectos. Este insecticida, muy popular para combatir plagas, hace que las larvas convulsiones y finalmente se paralicen.

Si la plaga ha comenzado, la mejor opción es una poda drástica

Afortunadamente, los geranios son plantas muy resistentes, que requieren poco mantenimiento y que tienen una alta capacidad de retoñar.

En el momento en que detectamos que nuestra planta ha sido infestada, lo mejor que podemos hacer es una poda drástica. Acabar con los tallos afectados y eliminarlos será necesario para evitar que la plaga se propague y que aumente la proliferación de orugas sobre nuestros geranios. Por otra parte, no sólo está el riesgo de que aumente la presencia de orugas y que se terminen reproduciendo nuevamente, sino que la concentración de excrementos puede favorecer la aparición de hongos y bacterias que enfermen, aún más, nuestros geranios.

No todos los geranios son víctimas de esta plaga

Hay una alternativa si lo que queremos es no sufrir esta plaga. Puede parecer sorprendente, pero la mariposa del geranio sólo ataca a dos variedades de esta planta, a saber, el geranio zonal, o pelargonium zonale, y la gitanilla, pelargonium peltatum. Otras variedades, como el geranio del pensamiento (pelargonium grandiflorum) y el geranio aromático (pelargonium graveolens) no sufren el ataque de esta polilla.

La razón está en el aroma que desprenden las hojas, que es lo que atrae al insecto a posarse y desovar en su interior. De ahí también la fijación de sus larvas por los brotes nuevos, que desprenden un mayor olor que los antiguos. Por esta razón, la plaga se ceba, especialmente, con aquellos geranios recién plantados o germinados en invernaderos, donde la concentración del olor es mayor.

Como has podido comprobar, la mariposa del geranio supone todo un desafío para la supervivencia de nuestros geranios que se puede alargar durante varios meses. La prevención es la clave para tratar con este invasor foráneo que tan bien se ha adaptado al clima mediterráneo.

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