El satélite Biomass de la Agencia Espacial Europea (ESA) ya está en órbita. El lanzamiento se produjo este martes desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Tras 57 minutos de vuelo, se produjo la separación entre el cohete Vega-C y el satélite, y pocos minutos después emitió su primera señal.
Esta es la séptima misión de los llamados Exploradores de la Tierra de la ESA, quienes aportan valiosos datos y conocimientos científicos del planeta. Biomass es el primer satélite con un radar de apertura sintética de banda P, de 12 metros de diámetro, capaz de atravesar el dosel forestal de los bosques para medir su altura y la biomasa, lo que le permitirá elaborar estimaciones más precisas de la cantidad de carbono que contienen y cómo cambia con el tiempo. El satélite ayudará a mejorar la comprensión del papel que desempeñan los bosques en el ciclo global del carbono y su importancia en el sistema climático, pues se estima que absorben anualmente unos 8.000 millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera, lo que ayuda a regular la temperatura del planeta.
Una misión dividida en dos fases
La misión, que durará más de cinco años, está dividida en dos fases: la primera, de 18 meses, en la que se creará un mapa 3D de la estructura de los bosques; la segunda, durante la que realizará cinco mapas globales que permitirán estimar la altura y la biomasa por encima del suelo.
Aunque el objetivo de Biomass sean los bosques, también medirá la velocidad de los glaciares y las capas de hielo, y como penetra hasta cinco metros a través de la arena seca, podrá cartografiar elementos como antiguos cauces de ríos y lagos, lo que ayudará a estudiar climas pasados.




