La Generalitat de Catalunya, a través del proyecto ForesFuture, ha puesto en marcha una innovadora simulación que analiza la evolución de los bosques y su gestión con el fin de mejorar la entrega de servicios ambientales clave.
El estudio es impulsado por el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) y el Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC), con el respaldo del Departament de Territori, Vivienda i Transició Ecològica y la Oficina Catalana del Cambio Climático. El objetivo es contrastar dos escenarios climáticos (moderado y severo) y cinco modelos de gestión forestal divergentes, evaluando su impacto hasta el año 2100 mediante los modelos matemáticos FORMAS y FORDYN.
Los servicios ambientales considerados incluyen la generación de agua azul, la mitigación de la erosión, la absorción de dióxido de carbono, la producción de madera de calidad y biomasa. Los resultados revelan que no existe un único modelo de gestión forestal que garantice simultáneamente la optimización de todos esos servicios. Cada estrategia favorece unos servicios mientras deteriora otros, y además la capacidad global del bosque para actuar como sumidero de carbono tiende a disminuir a lo largo del siglo, especialmente debido a las condiciones climáticas más cálidas y secas.
Este proyecto permitirá desarrollar una metodología adaptable para testar nuevos escenarios y aplicarlos en territorios concretos de Catalunya, con lo cual se pretende orientar de forma más precisa la planificación forestal.
En definitiva, la iniciativa reafirma que para maximizar los beneficios de los bosques es imprescindible una gestión adaptada al contexto territorial y al clima futuro, no una “solución única”. La estrategia forestal que se adopte hoy determinará la capacidad del bosque para seguir aportando servicios vitales como madera, regulación hídrica o captura de CO2 ante los retos del cambio climático.




