Clara Redondo, más conocida en redes como @Plantitiscronica, ha convertido su pasión por las plantas en una forma de vida que combina curiosidad, aprendizaje y respeto por la naturaleza. Desde que una pequeña semilla traída de Perú despertó su interés botánico durante la pandemia, no ha dejado de explorar el universo vegetal. En esta entrevista, Clara comparte cómo comenzó su relación con las plantas, qué la inspira a seguir aprendiendo y por qué cree que el verde debería ocupar mucho más espacio en nuestras ciudades.
P. ¿Por qué el mundo de las plantas? ¿Cómo empezó tu pasión y cómo aprendiste tanto sobre ellas?
R. He tenido muchos mundos. He tenido el mundo de los sellos, el mundo de los peces. Ahora también tengo muchos micro mundos. De repente me gustan mucho las gorras. Soy de ese tipo de persona que va coleccionando cositas. Intento llegar al fondo del asunto y con las plantas no solo se junta un tema de colección, sino de aprendizaje y curiosidad brutal, que después te aporta muchísima información sobre el exterior, sobre el mundo en el que vivimos. El mundo de las plantas alimentó muchas partes de mí que hacen que se haya convertido en mi mundo favorito. Empezó con la pandemia, con una semilla que un amigo me trajo de Perú. Sé que no se deberían hacer estas cosas, pero de aquellas no lo sabía. La semilla estuvo inactiva cuatro años. Un día la apoyé en una maceta para darle suerte a una planta que se estaba muriendo, la semilla echó una raíz gruesísima y, hoy en día, sigo sin saber aún qué planta era, pero me puse muy friki para intentar identificarla. Era una semilla de cientos de miles de semillas que puedes encontrar en Latinoamérica. Cuando empecé a buscar estas cosas veía muchas plantas diferentes, muchas hojas diferentes y esto me llevó a leer, informarme en internet, encontrar tiendas de plantas y podríamos decir que eso fue el inicio de todo. Después aprendí a través de foros, leía muchísimas experiencias de los demás, mi propia experiencia y de otras personas que, como hago yo ahora, compartían su experiencia con las plantas.
P. Tus redes las siguen miles de personas. ¿Crees que también son útiles para una audiencia más profesional?
R. Sí, sobre todo en uno de los aspectos: Al tener muchos seguidores, los profesionales pueden ver qué es lo que la gente demanda. El gusto por las plantas se ha diversificado de una manera muy divertida en que la gente ya conoce más especies, ya no solo con las plantas más habituales como sucedía en el pasado. Ya no son pocas personas las que entienden tu planta, son muchísimas más, entonces creo que al profesional le puede dar información de por dónde van los tiros. Después, a nivel de cuidados considero que el profesional es mucho de que cada maestrillo tiene su librillo y que cuando tienen dos o tres se adaptan a lo que ya se nos da bien y nunca se sabe, con las redes sociales, además de inspirarte para el día a día, siempre se puede aprender algo nuevo y disfrutar de un ámbito que te apasiona.
P. Hemos visto que te encanta viajar. ¿Qué árboles y plantas son los que más te han sorprendido alrededor del mundo?
R. Aquí tenemos plantas espectaculares, pero cuando tu ojo no está acostumbrado a ver las plantas de las zonas de los trópicos y demás, te quedas alucinada. Los ficus cuando cogen esos tamaños espectaculares te impresionan muchísimo, sobre todo sabiendo que es una planta que podemos tener en casa. Para mí, lo más especial es poder ver en su entorno natural plantas que podemos tener en casa. Por ejemplo, me quedo con un Ficus benghalensis que está en el Monkey Forest de Bali. Ese ficus es una maravilla y eso que en esa isla tiene muchos árboles sagrados. Pero en particular, ese ficus no me lo esperaba. Tiene muchísimas raíces tirando directas al río, con una dimensión descomunal y después los vemos en nuestras casas como pequeños arbustos. Es muy impactante.
P. Para un profesional y muy amante de los árboles y las plantas, ¿qué lugar de España le recomendarías?
R. Galicia, sin duda. Aquí tenemos unos bosques muy bonitos. Si te metes un poquito adentro, ves que son diferentes. Es cierto que la zona de la Serra do Courel y demás es muy especial.
«El riego no consiste en regar una vez por semana, es intentar adivinar el lenguaje de las plantas»
P. Para un profesional que trabaje con árboles y plantas, ¿qué país o lugar del mundo le recomendarías?
R. Costa Rica, 100%. No solo porque ellos cuiden de su medio natural. Su riqueza como país es la explotación turística, pero de una forma que ellos denominan turismo verde; de una forma bastante sostenible. A nivel político creo que lo están haciendo muy bien y sí que es un país de Latinoamérica caro de visitar, pero digno de admirar y tomar como ejemplo. A nivel de vegetación es increíble y a nivel fauna ni te cuento. Voy casi todos los años y nunca me canso.
P. Seguramente visites muchos parques y jardines públicos, ¿qué crees que se puede hacer mejor?
R. En mi Ciudad, Santiago de Compostela, creo que hay una cantidad increíble de parques, pero sí que pediría a las administraciones que hubiera más en todas las ciudades del país, especialmente en esas ciudades donde las arboledas no están tan presentes. Al final los árboles, ya no solamente los jardines, tienen un gran impacto ambiental en los espacios generando sombras y ayudando a rebajar las temperaturas. Creo que hay muchas ciudades que no son conscientes de que construir más parkings no les va a dar más lujo que un parque con una buena arboleda.
P. ¿Hay alguna plaga que te preocupe especialmente? ¿Cuáles son tus medidas de prevención y que remedios utilizas para combatirlas?
R. Lo mejor es conocer qué es lo que la planta necesita. Una planta vulnerable y estresada siempre es la primera víctima de cualquier plaga. Yo, que tengo 200 plantas sé que la planta que pasa un poco de sed o que recibe sol directo sin sed, tiene riesgo de llenarse de trips, una plaga que en interior es muy habitual. La misma planta en otra situación, en otras condiciones, simplemente de un poquito menos calor, más sombra, es una planta menos estresada y no tiene plagas. Por otro lado, está la limpieza. Si no podemos tener una limpieza recurrente, puede llegar un momento en el que las plagas empiecen a condicionar la salud de una planta de forma severa. Llegados a ese punto sí que es conveniente utilizar sistemas que sean polivalentes o sistémicos. Creo que es lo más efectivo.
P. ¿Qué errores frecuentes comete la gente al cuidar sus plantas y cómo evitarlos?
R. Evidentemente, siempre es el riego. Creo que el percibir las señales que una planta te manda a lo largo del tiempo es un juego de observación que dura unos cuantos meses hasta que la conoces. Llega un momento en el que miras una planta y sabes que quiere agua sin necesidad de ver la maceta o si tiene agua en el sustrato. Simplemente lo sabes por el color, por el brillo, por la caída, por la tersura… Y es lo que creo que a la gente le falta. No consiste en que el riego sea regar una vez por semana, es intentar adivinar ese lenguaje de las plantas, conocerlas y tener un poco de curiosidad por su hábitat natural y cuáles son sus necesidades. Te quitas de muchos problemas si sabes que un cocotero nace en la playa y es imposible que esté feliz en un salón.
P. Más allá del otoño, ¿qué hábitos constantes recomiendas para disfrutar de un jardín sano todo el año?
R. Lo importante es trabajar con planificación para que las cosas vayan saliendo. Es un proceso de desarrollo del jardín donde es muy relevante la paciencia y la ilusión. El otoño es importante para podas en algunos casos, la limpieza del jardín… En casa, es la aireación de sustratos y la limpieza de hojas. Todo ello para intentar llegar con la planta lo más fuerte posible al invierno, a ese momento de frío y de estrés.



