La palmera es un árbol tropical majestuoso de la familia de las Arecaceae con una presencia importante en España. Tanto es así, que existen diferentes jardines botánicos a lo largo y ancho de la Península Ibérica especializados en palmeras como el Palmeral de Elche, que es el mayor palmeral de Europa y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, o el Palmétum de Santa Cruz de Tenerife.  

En el paisaje del litoral español destacan la palmera datilera (Phoenyx dactylifera) y la palmera de abanico mexicana (Washingtonia robusta). Entendiendo el nivel de penetración y relevancia que esta planta tiene en España, es fundamental conocer cómo podar las palmeras para que los jardines luzcan sanos y esplendorosos.  

¿Por qué es recomendable podar una palmera? 

La poda de palmeras es esencial por varias razones. En primer lugar, eliminar palmas u hojas secas, enfermas o dañadas mejora la salud de la planta. En estas hojas puede haber plagas o enfermedades que pueden propagarse a palmas nuevas, afectando gravemente a la palmera, por ello es imprescindible controlarlas.  

Cortando las hojas secas o enfermas de la palmera también se reduce el riesgo de incendios cerca de casas o zonas urbanas y mejora la circulación de aire y penetración de la luz solar en la corona. Así, el palmero se asegura de que haya un buen crecimiento de las nuevas palmas y se fortalece el tronco.  

La poda de cualquier tipo de planta o árbol ornamental ayuda a mantener su forma y favorece un crecimiento ordenado de las hojas, lo que en el caso de la palmera aligera su corona y repercute en su estética general, algo fundamental en el diseño de jardines y espacios verdes públicos.  

Si se trata de ejemplares de palmeras datileras, con gran valor gastronómico y económico para algunas regiones de España, su poda tiene como objetivo maximizar la recolección de sus frutos, en este caso los dátiles. Así, podemos concluir que la poda de las palmeras también se supedita a los objetivos comerciales que se hayan marcado.  

¿Cuándo debes podar las hojas y el tronco de las palmeras? 

El momento ideal para podar las palmeras es durante la primavera o el verano, cuando la planta se encuentra en su periodo vegetativo. En los meses cálidos, las palmeras tienen una mayor capacidad para recuperarse de las heridas provocadas por la poda y para cicatrizar antes, reduciendo el riesgo de infecciones y plagas.  

No es recomendable realizar podas en invierno o durante los meses de frío intenso, ya que con bajas temperaturas la planta se debilita y es más susceptible a sufrir daños por las heladas. Además, la actividad metabólica de plantas como las palmeras es menor en invierno, lo que retrasa el proceso de cicatrización. 

También es importante tener en cuenta que una poda excesiva debilita la palmera. Los nutrientes presentes en la planta, como el potasio, se trasladan de las hojas viejas a las palmas nuevas y si se cortan antes de tiempo, se provoca un déficit de nutrientes que deriva en la disminución del tamaño de las hojas y reducción del grosor del estípite o tronco, lo que en última instancia puede conllevar la muerte de la planta. 

Es importante comprobar el estado de la palmera de forma regular y realizar una poda cada dos o tres años cuando se perciban signos evidentes de deterioro en las hojas o el tronco, entre los que destacan:

  • hojas secas, amarillentas o enfermas
  • brotes que crecen en la base del tronco.

No obstante, aunque la temporada indicada para podar las palmeras y corregir su crecimiento es durante las estaciones con temperaturas cálidas, no se debe podar una palmera cuando las temperaturas superan los 20º. ¿El motivo? Evitar la proliferación del picudo rojo, una de las principales causas de muerte de estas plantas. 

El picudo rojo, una plaga mortífera que afecta a las palmeras 

El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es una plaga devastadora para las palmeras, capaz de causar su muerte de forma rápida. Este escarabajo de color rojo, originario de Asia, se extendió por Europa y afecta a diversas especies de palmeras, incluyendo las datileras, las canarias y las de abanico.  

El ciclo de vida del picudo rojo comienza cuando el macho, atraído por las kairomonas segregadas por las heridas de poda o cortes de la palmera, se instala en ellas y produce feromonas para seducir a las hembras, a las que fecunda en estas plantas. La hembra deposita sus huevos en las heridas sin cicatrizar del estípite de la palmera y, una vez los huevos eclosionan, las larvas se introducen en él y se alimentan de las partes blandas de la palmera, debilitando así su estructura.  

¿Cómo se podan las palmeras? 

Al tratarse de una planta tan alta, la mayor parte de las palmeras requieren de podas de altura. Eso sí, solo es preciso eliminar las hojas ya secas que interfieren en el crecimiento de las palmas nuevas, que se desarrollan de forma continua en la palmera. También se pueden quitar aquellas hojas que, a pesar de estar sanas, estéticamente no son bonitas ni mantienen la forma que deseamos para la corona de la palmera.  

La forma ideal de podar una palmera es realizar un corte lo más limpio y pegado al estípite posible. Las hojas de las palmeras maduran en un periodo de 3 a 5 años y para garantizar un crecimiento correcto de las palmas nuevas, hay que mantener un par de filas de hojas maduras para evitar que estas se vean afectadas por fuertes rachas de viento, fallos estructurales o, incluso, una desecación precoz. 

Las frutas y flores que crecen en las palmeras ornamentales comparten nutrientes y agua que necesita la planta para desarrollarse, por lo que al podarlas el crecimiento de la palmera será más vigoroso. Además, las frutas maduras sirven de alimento para pájaros o roedores, por lo que extirparlas es para muchos la mejor opción. Si se trata de una palmera datilera, el fin principal de la poda es eliminar las palmas, frutos y vainas secas para facilitar la recolección de dátiles para su consumo o posterior comercialización. 

En el caso del tronco, es recomendable eliminar los pecíolos que se estén desprendiendo de forma natural y los brotes indeseados que consumen los nutrientes y el agua que precisa la palmera para crecer. 

Utilizando las herramientas adecuadas, aseguras no lastimar ni la corteza de la planta ni las hojas y si mantienes tus materiales desinfectados y limpios, se reducen las posibilidades de propagación de enfermedades o plagas. 

Tipos de poda para mantener una palmera sana  

Podemos distinguir entre distintos tipos de poda de las palmeras, en función de que es lo que se busca conseguir en tu planta: 

  • Poda de mantenimiento, que elimina las ramas maduras inferiores de la palmera.
  • Poda de formación de la balona. La balona es el ensanchamiento de la parte superior de la palmera sobre la que se sitúa la corona de la palmera. Es esencial darle forma regularmente para lograr el aspecto deseado y eliminar los restos de palmas que con el paso del tiempo se van desprendiendo del tronco.
  • Poda de rejuvenecimiento de la palmera, en la que se quitan las ramas bajas y secas para que los nutrientes lleguen a las palmas nuevas de la corona de la planta.

Herramientas necesarias para podar una palmera 

Los palmeros precisan de herramientas específicas para realizar una poda efectiva en altura.

  • Bicicleta para podar palmeras: Como decíamos anteriormente, el tipo de poda que precisa una palmera debido a su altitud es una poda de altura, por lo que se necesitan herramientas elevadas para trepar por el tronco de la palmera y llegar a la copa de la planta. Una bicicleta para podar palmeras permite situarse adecuadamente y realizar cortes precisos en hojas a diferentes alturas sin dañar el estípite. Con la bicicleta se logra un acceso rápido y eficiente a las partes altas de la palmera sin necesidad de escaleras o equipos pesados. Es adecuado emplear equipos de protección individual como un arnés y cuerdas para realizar un trabajo seguro.
  • Corvellón, corvellote o navaja de palmero: Esta sierra curva es fundamental para podar palmeras, ya que permite alcanzar las hojas más altas. Al ser una hoja con forma curvada facilita el corte limpio de hojas desde el peciolo o unión de la palma con el tallo, minimizando el daño al tronco de la palmera.

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