Las manzanas son frutas saludables y jugosas, perfectas para incluir en una dieta equilibrada. Su consumo es popular en todo el mundo y, para obtener una buena cosecha en calidad y cantidad, es muy importante que la poda del manzano se realice de manera eficaz.
Por su propia naturaleza, este árbol frutal tiende a alternar su producción entre años “cargados” y años “descargados”. Por ello, hay que evitar la fructificación excesiva o, por el contrario, estimularla. Como con otros árboles frutales, es importante saber cómo podar un manzano a través de diferentes técnicas para garantizar su salud, productividad y longevidad.
Conociendo el manzano
El manzano es un árbol frutal que se puede cultivar en diversas condiciones climáticas. De hecho, puede dar frutos a temperaturas por debajo de los -30ºC. Se caracteriza por ser un árbol flexible y resistente. Puede alcanzar una altura de hasta 10 metros y su etapa de mayor producción de frutos se da entre los 3 y 6 años, aunque puede seguir haciéndolo hasta los 35 o 50 años de edad.
China ostenta casi la mitad de producción mundial de manzanas, aunque es un árbol extendido por todo el mundo. Para que esta producción sea lo más eficiente posible, la poda es una de las principales claves. Su objetivo es eliminar estratégicamente las ramas y brotes para mejorar su estructura, la penetración de la luz y ayudar a prevenir enfermedades. Algo fundamental para tener en cuenta, es que los manzanos no se pueden podar en cualquier momento del año, ya que realizar esta actividad en el momento incorrecto puede poner el árbol en peligro.
¿Cuándo podar un manzano?
El mejor momento para podar el manzano y otros árboles frutales es durante el invierno. En este momento del año, las plantas se encuentran en estado vegetativo, por lo que el manzano pierde las hojas y reduce su actividad al mínimo. Es aconsejable realizar la poda hacia el final de la estación, ya que, dependiendo del área geográfica, el invierno puede ser muy largo y con diferentes condiciones climáticas.
Cuando las yemas de los árboles empiecen a hincharse, ese será el momento clave para realizar la poda. Es una señal de que el árbol está saliendo del letargo invernal. Si podamos, estaremos ayudando al árbol a reconducir su nueva estructura, reduciendo así el propio esfuerzo que debe realizar el manzano. Saber cómo podar un manzano es clave para su desarrollo futuro. Por ello, conviene conocer las diferentes técnicas para aplicar la que más convenga.

¿Cómo podar un manzano?
En función a la edad, estructura y tipo de manzano, existen diferentes técnicas de poda que podemos realizar para que el árbol crezca con plenitud y esté siempre sano.
Poda de formación
Está técnica debe realizarse durante los dos primeros años del manzano. El objetivo es darle la estructura que se desee para favorecer un desarrollo fuerte y equilibrado.
Lo primero es partir de un plantón que tenga un único tronco. Si el árbol tiene una bifurcación en la base que hace que haya desarrollado más de uno, es conveniente cortarlo para que la rama vertical que dejemos se convierta en el tronco principal del árbol. Posteriormente, de todas las ramas que broten, debemos seleccionar entre tres y cinco horizontales. Estás formarán su estructura principal, por lo que será bueno que estén a diferentes alturas.
Poda de mantenimiento
Como su nombre indica, esta técnica de poda está enfocada al mantenimiento del árbol. El objetivo será mantener el tamaño y forma que se había diseñado con la poda de formación. En este caso, es importante eliminar ramas muertas, enfermas o dañadas. Además de esto, también conviene liberar al árbol de ramas que puedan obstaculizar la entrada de luz o la circulación de aire.
Otro aspecto importante es eliminar los chupones de la base del árbol, el tronco o ramas, ya que utilizan los recursos del manzano y no ayudan a su crecimiento.
Poda de rejuvenecimiento
Cuando el manzano tiene una cierta edad, conviene estimular su crecimiento vegetativo. Esto se realiza a través de esta técnica. La poda de rejuvenecimiento puede realizarse cuando el manzano alcanza una edad adulta, pero también cuando las manzanas empiezan a perder calidad.
La clave de este tipo de poda es eliminar las ramas más viejas y gruesas con el objetivo de “aclarar” el árbol y facilitar la incidencia de luz. Además, hay que tener especial cuidado en no cortar brotes jóvenes porque estos son los que van a estimular la producción y crecimiento del manzano. Lo más recomendable en este tipo de poda es realizar varias durante dos o tres años.
Poda de fructificación
Si lo que se busca es que el manzano dé más frutos, está es la técnica de poda adecuada. Para empezar, es importante identificar las ramas fructíferas, aquellas cuyas yemas darán lugar a flores y posteriormente a frutos. No es difícil distinguirlas unas de otras. Las yemas reproductivas son más redondeadas y abultadas, mientras que las yemas vegetativas son más planas y pequeñas.
Si lo que se busca es estimular la fructificación del árbol, se deben eliminar las ramas que no sean fructíferas. Así, el árbol utilizar sus recursos exclusivamente para la producción de flores y frutos. Esto no significa que haya que cortar todas las ramas vegetativas. La clave es buscar un equilibrio, ya que estas ramas son las que van a captar toda la energía para la producción de las manzanas. Los cortes se deben realizar desde la base de la rama y con cuidado.
Para realizar las diferentes técnicas, es importante conocer las características de los manzanos, ya que cada uno se encontrará en una etapa de vida diferente. Cada ejemplar es único, por lo que la clave para realizar una poda eficiente es tirar siempre hacia un punto intermedio, sin excederse ni quedarse cortos. Es cuestión de tiempo. Con estos consejos, se pueden podar los manzanos con total seguridad, garantizado su buena salud y etapas de abundante fructificación.




