Los bosques son ecosistemas con un papel esencial a la hora de proteger nuestro planeta, puesto que actúan como los pulmones de la Tierra al absorber C02 de la atmósfera y liberar oxígeno mediante la fotosíntesis. Esta función de la cobertura forestal ralentiza el efecto invernadero, un fenómeno que afecta a la atmósfera terrestre acumulando gases que calientan el planeta como el dióxido de carbono, óxidos nitrosos, metano o vapor de agua. De este modo, los bosques contribuyen a mantener el equilibrio climático, ya que enfrían el aire e incrementan la presencia de oxígeno en la Tierra.
Además de su importancia en la regulación de la temperatura global, los bosques ofrecen hábitats naturales para una enorme diversidad de especies y protegen el suelo de la erosión.
Sin embargo, la deforestación está poniendo en riesgo la masa boscosa de la Tierra. Atendiendo a los informes de McKinsey Sustainability y de la Organización de las Naciones Unidas, cada año la cobertura forestal global se reduce en diez millones de hectáreas y aproximadamente 70 millones de hectáreas desaparecen a causa de los incendios. Ante esta situación preocupante es necesario encontrar estrategias para preservar los ecosistemas y mitigar los efectos del cambio climático.
Dos de las medidas con múltiples beneficios para la biodiversidad de nuestras comunidades son la forestación y la reforestación. Es fundamental comprender qué es la forestación y en qué se diferencia de la reforestación.

¿Qué es la forestación?
La forestación es una práctica orientada a crear bosques en áreas que anteriormente no contaban con masa forestal. De forma general, la forestación se lleva a cabo en terrenos dedicados al pastoreo, zonas industriales o campos agrícolas en barbecho. Las tierras que se han degradado con el paso de los años son también un área indicada para sembrar y crear nuevos bosques.
Para un proyecto de tanta relevancia como la forestación de una zona dentro de una comunidad es necesario realizar una planificación concienzuda del proceso. El futuro bosque tendrá un cometido o un rol asignado dentro de la zona en la que se ubique, dependiendo del tipo de forestación y qué se quiera lograr con esta regeneración medioambiental del terreno. Por ello, antes de crear un área con un bosque se debe establecer qué tipo de forestación es la indicada y cuáles son las especies arbóreas que se sembrarán en el terreno previamente yermo.
¿Existen diferentes tipos de forestación?
Como decíamos anteriormente la creación de una nueva área boscosa verde responde a distintas necesidades. Antes de determinar la forestación elegida, es preciso estudiar y analizar las características del área que se va a poblar de árboles, para garantizar su viabilidad futura. Dependiendo del objetivo del bosque, distinguimos entre 3 tipos de forestación.
- Forestación natural de regeneración. Este tipo de forestación consiste en plantar especies arbóreas autóctonas buscando una restauración de la zona, atendiendo al Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía. Estos bosques naturales brindan un nuevo hábitat para la fauna local mitigando las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y protegiendo el suelo de la erosión. Al tratarse de especies propias de la región, y no de especies invasoras, están adaptadas a las condiciones climatológicas y al tipo de suelo de la zona.
- Agrosilvicultura. El objetivo de la forestación agrosilvicultural es obtener una nueva fuente de ingresos económicos para la comunidad local aprovechando la capacidad del terreno sembrado, además de los beneficios ecológicos que supone crear un nuevo bosque dentro de la comunidad. En los sistemas de agrosilvicultura se intercalan árboles madereros con especies frutales como las Mangiferas Indicas, árboles en los que crecen el mango o aguacateros, entre otras.
- Forestación comercial. Se busca maximizar el potencial del terreno y el rédito económico del mismo, explotándolo con especies arbóreas de crecimiento rápido que produzcan madera o pulpa para elaborar papel. Este tipo de forestación no es sostenible, ya que hay una alta rotación de los árboles debido a que las talas son recurrentes. A menudo, las especies con mayor rendimiento son invasivas, pirófitas, esto es, que resisten y hasta se expanden a causa del fuego de un incendio, empobrecen los suelos e impiden el crecimiento de otras especies vegetales más beneficiosas.
¿Cuál es la diferencia entre forestación y reforestación?
Los procesos de forestación y reforestación, aunque estén relacionados no son iguales, ya que no tienen lugar en los mismos contextos.

Frente a la forestación que crea un ecosistema desde cero, la reforestación se encarga de restaurar ecosistemas que hayan sido arrasados por actividades humanas o catástrofes naturales. De manera que en una reforestación se recuperan bosques destruidos recientemente.
Estas dos estrategias que frenan la acción del cambio climático deben ser correctamente planificadas e implementadas en el terreno para evitar posibles problemas como la desecación del terreno, que se puede producir al escoger especies arbóreas que no se adapten al entorno.
¿Por qué es importante la forestación?
La creación de nuevas áreas verdes gracias a la forestación es fundamental para regular el clima del planeta y reducir el CO2 presente en la atmósfera. Al absorber el dióxido de carbono, los árboles ayudan a frenar los efectos del cambio climático, al mismo tiempo que liberan oxígeno, un elemento esencial para la vida.
Los bosques además suponen un medio para el desarrollo de numerosas especies animales y vegetales. Incrementar la cobertura forestal del entorno natural contribuye significativamente a la conservación de la biodiversidad, protegiendo a innumerables especies de la extinción.
Asimismo, los árboles mejoran la calidad del aire y del agua. Las raíces de los árboles estabilizan el suelo, previniendo la erosión y mejorando la estructura del terreno. En áreas urbanas, la presencia de árboles proporciona un ambiente más saludable, aporta zonas de sombra, reduce la contaminación acústica y mejora el bienestar general de la población.

A los muchos beneficios medioambientales de la forestación se une la dinamización de la economía local gracias a que el cuidado de los bosques y la plantación de árboles madereros o de cultivo alimentan la actividad económica forestal que da lugar a nuevos puestos de trabajo y asentamiento de población en el rural. A esta actividad se pueden unir otras como la energética relacionada con el aprovechamiento de la biomasa forestal, el ecoturismo y el aprovechamiento micológico, entre otros.
Promover prácticas como la forestación es esencial para un planeta más sostenible, verde y resiliente.




