Las raíces de los árboles suelen extenderse entre 2 y 3 veces el radio de su copa, pudiendo llegar a 5 veces o incluso más en climas secos. Existen algunas especies con un sistema radicular mucho más contenido y superficial: los árboles con poca raíz. 

El sistema radicular de estos árboles se caracteriza por no invadir agresivamente el suelo en busca de agua o espacio, lo que los convierte en una alternativa perfecta para jardines privados y entornos urbanos.  

En jardinería, las raíces suelen convertirse en un desafío para los profesionales, especialmente cuando los árboles han sido plantados sin previsión y sus raíces crecen poniendo en peligro la integridad de construcciones, muros, aceras, carreteras, piscinas o instalaciones subterráneas. Al tener un sistema radicular más limitado, los árboles con poca raíz son perfectos para evitar daños estructurales en cimientos, tuberías o pavimentos.  

Además, la escasez de raíz no les impide tener las mismas capacidades que otros árboles para absorber el agua y los nutrientes del suelo. Son igual de funcionales y estéticos, pero con la capacidad de adaptarse a espacios donde el suelo disponible es más limitado.   

¿Qué significa poca raíz?

Este término se refiere a aquellos sistemas radiculares poco invasivos que no se expanden de forma agresiva por el suelo. En lugar de buscar agua o nutrientes de manera descontrolada, crecen de forma más vertical o se mantienen cerca del tronco, lo que evita dañar otras plantas o estructuras.  

Además, debido a que sus raíces no son tan grandes, estas especies han desarrollado adaptaciones muy interesantes para sobrevivir en terrenos con poca agua o con obstáculos. Algunos árboles como el ficus han evolucionado hasta generar raíces aéreas que descienden desde las ramas hasta el suelo para proporcionar así un soporte extra.  

Este sistema de raíces provoca que los árboles sean más susceptibles a ser derribados por el viento, ya que su sistema radicular no es tan fuerte para anclar el árbol al suelo. La resistencia al viento dependerá mucho del tipo de árbol, edad, forma y de la densidad de su copa. 

Ventajas de los árboles con poca raíz para el jardín

Los árboles con poca raíz son perfectos para pequeños jardines, patios, zonas residenciales y para espacios públicos con poca superficie. Su principal ventaja es que su sistema radicular interfiere mínimamente con el entorno subterráneo y la probabilidad de dañar construcciones cercanas como cimientos, aceras o tuberías es menor.  

El mantenimiento de los árboles con raíces más compactas suele ser mucho más sencillo que con otras especies. Con un riego adecuado, podas regulares y una fertilización correcta, es suficiente para asegurar su salud. Por eso, este tipo de especies son una solución muy práctica para aquellos que quieren crear una zona verde sin dedicarle mucho tiempo en cuidados.  

Su sistema de raíces poco profundas es perfecto para adaptarse a suelos compactos, pedregosos o con un drenaje limitado, donde otras especies arbóreas podrían tener más dificultades para desarrollarse.  

Otra ventaja de los árboles con poca raíz es que permiten una convivencia más equilibrada con otras especies. Al no extender sus raíces de manera agresiva compiten en menor medida por el agua y los nutrientes del suelo y son fácilmente compatibles con arbustos, flores y césped. 

Muchos de los árboles con poca raíz son de hoja perenne, es decir, mantienen su follaje durante todo el año. Esta característica hace que se conviertan en una opción segura para proporcionar sombra en calles, parques y plazas sin provocar levantamientos en el pavimento.  

Un claro ejemplo de este tipo de árboles es el arce, una especie de gran belleza que tiene poca raíz pero que puede alcanzar un gran tamaño. Además, proporciona sombra todo el año. 

Especies de árboles con poca raíz para jardín

Construir un jardín con árboles que tengan raíces poco profundas ayuda a otras plantas a mantener las infraestructuras que ya existen, pero aun así es recomendable plantarlos a una distancia mínima de entre 1,5 y 2 metros de cualquier construcción fija.  

Lilo o lila (Syringa vulgaris)  

Este arbusto o pequeño árbol no sobrepasa los 4 o 5 metros de altura. Es muy común verlo en los jardines de muchas casas ya que proporciona unas bonitas flores de colores que van desde el blanco hasta el lila.  

Sus raíces se extienden más horizontalmente que verticalmente, cubriendo un área amplia alrededor del árbol y su profundidad depende del tipo de suelo y de la edad de la planta. 

Resiste muy bien tanto el frío como el calor, eso sí, si se planta en una zona con un clima muy caluroso es mejor hacerlo en una zona de semisombra.  

Arce de Montpellier (Acer mospessulanum)   

Los arces son árboles de crecimiento rápido y poca raíz que se adaptan muy bien a diversas condiciones climáticas.  

Por lo general, el sistema radicular de los arces suele ser más extenso horizontalmente que verticalmente. El Arce de Montpellier tiene una raíz principal que puede penetrar hasta 1,3 metros de profundidad y se complementa con raíces horizontales que se extienden superficialmente. 

En este caso, sus hojas son caducas, por lo que perderá su follaje en invierno, pero te proporcionará una excelente sombra durante el verano.  Este árbol no supera los 7 metros de altura, lo que lo convierte en una opción ideal para adaptarse a espacios reducidos en los que poder crecer en una zona de semisombra.  

Árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata) 

También es conocido como falsa caoba o pata de vaca y se trata de una especie originaria de Asia. Es un árbol de crecimiento rápido que puede llegar a medir hasta los 6 o 7 metros de altura.   

Las raíces de este árbol crecen cerca de la superficie y pueden variar en longitud dependiendo de los años del ejemplar. Es ideal para jardines privados o áreas urbanas, aunque se recomienda dejar una distancia mínima de 2 metros de cualquier edificación. 

Su copa es densa y es perfecto para plantar en zonas de sol o de semisombra. 

Naranjo amargo (Citrus x aurantium)  

Este árbol cítrico es común en jardines, patios y calles debido a sus hojas aromáticas y sus flores de azahar. Es muy común verlo en las calles del Levante, el sur y el suroeste de España.  

Sus raíces son algo más profundas que las de otras especies, pero muy poco expansivas. Presentan un sistema radicular pivotante, con una raíz principal que crece hacia abajo y ramificaciones secundarias. Gran parte de las raíces se encuentran en los primeros 30 centímetros de profundidad del suelo.  

Puede llegar a alcanzar los 8 metros de altura y da sombra durante todo el año gracias a sus hojas perennes.  Además, es un árbol muy resistente al frío, a las heladas y a la sequía.  

Limonero (Citrus x limon)  

El limonero es un árbol cítrico que se adapta perfectamente a jardines pequeños, patios e incluso macetas, ya que admite muy bien las podas. En tierra, su tamaño puede llegar hasta los 4 metros de altura.  

Sus raíces son como las del naranjo, ya que cuenta con un sistema radicular pivotante. Sus hojas son perennes, por lo que proporcionará sombra durante todo el año. Se adapta perfectamente a climas templados que no tengan inviernos muy fríos con fuertes heladas.    

Los árboles con poca raíz son una elección inteligente para quienes buscan funcionalidad, estética y seguridad en su jardín. Su capacidad para adaptarse, su poco mantenimiento y su buena convivencia con estructuras cercanas los convierte en una opción muy versátil tanto para espacios reducidos como para grandes proyectos de paisajismo urbano.  

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