El Gobierno ha dado un paso significativo en el reconocimiento de la labor de los bomberos forestales con la aprobación, este martes, de un decreto que permite adelantar hasta cinco años la edad de jubilación de este colectivo profesional. La medida ha sido impulsada por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, quien ha subrayado las duras condiciones a las que se enfrentan estos profesionales, describiendo su trabajo como “penoso, peligroso, tóxico e insalubre”.
Según la nueva normativa, los bomberos forestales podrán jubilarse hasta cinco años antes de lo establecido por la legislación ordinaria. “Un trabajador que en condiciones normales se jubilaría a los 65 años podrá hacerlo, como máximo, a los 60 años”, ha explicado Saiz. En casos excepcionales, aquellos que acrediten más de 35 años de servicio podrán adelantar su jubilación hasta seis años, lo que refleja un reconocimiento más profundo a su trayectoria.
Este decreto se enmarca en la Ley 5/2024 básica de bomberos forestales, que busca ofrecer una regulación uniforme a nivel nacional para esta profesión, cuyas funciones y condiciones han sido históricamente desiguales en distintas comunidades autónomas del país. La normativa ha sido impulsada, en parte, por el devastador verano de este 2025, donde los incendios forestales han vuelto a poner de manifiesto la necesidad urgente de una protección mejorada para los bomberos forestales.
Un reconocimiento (justo) a un colectivo en riesgo
La medida no solo responde a una cuestión de justicia laboral, sino también a la naturaleza extrema del trabajo realizado por los bomberos forestales, que a menudo se enfrentan a riesgos letales para proteger la vida, la naturaleza y los bienes materiales del país. Saiz ha señalado que este paso “salda una deuda con este colectivo”, que desde 2008 ha estado luchando por una equiparación en sus condiciones laborales con otros cuerpos de bomberos, que ya gozaban de coeficientes reductores para la jubilación debido a la dureza de su labor.
La normativa también establece un coeficiente reductor del 0,20 para los bomberos forestales que hayan cotizado al menos 15 años. Con ello, los profesionales que alcancen este mínimo podrán adelantar su jubilación en tres años, mientras que aquellos con más años de servicio podrían reducirla aún más.

Un cambio con impacto en la seguridad social y en el futuro del colectivo
El real decreto implica una serie de ajustes logísticos y administrativos, ya que la Tesorería General de la Seguridad Social ha preparado nuevas directrices para garantizar la correcta aplicación de los coeficientes reductores. Según indicó la ministra, las comunidades autónomas y las administraciones públicas deben adoptar el Código Nacional de Ocupaciones (CNO) específico para los bomberos forestales, a fin de que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) pueda aplicar el coeficiente de forma automática cuando el trabajador llegue a la edad de jubilación.
Es importante destacar que el proceso de aplicación será de oficio, es decir, no será necesario que los bomberos soliciten explícitamente la reducción de su edad de jubilación. Sin embargo, deberán presentar un certificado acreditativo del tiempo trabajado como bombero forestal.
El decreto llega en un momento crítico, tras el peor verano en términos de incendios forestales en la historia reciente del país. Bomberos forestales de comunidades como Castilla y León, una de las más afectadas, han reiterado la necesidad de una mejora sustancial en las condiciones laborales y de prevención en el sector.




