Los espacios ajardinados de las ciudades son un refugio, ya no solo para las plantas, sino para las personas. Muchos, a diario, prestan atención a la variedad de flores repartidas por sus ciudades, ya que la jardinería urbana se ha consolidado como componente esencial del diseño paisajístico de las urbes españolas.
Ya sea en parques, terrazas, patios o jardines verticales, cada vez son más los profesionales que apuestan por las flores, ya no solo como un elemento embellecedor, si no por su contribución para mejorar el confort térmico, purificar el aire y atraer polinizadores.
En este contexto, agosto es un buen mes, no solo para disfrutar de la variedad de colores de las flores, si no para plantar muchas de ellas. Para hacerlo, deben cumplir con una serie de requisitos: ser resistentes al calor, adaptarse bien a espacios reducidos y requerir un mantenimiento eficiente.
A continuación, seleccionamos seis flores de verano ampliamente disponibles en viveros y centros de jardinería en España, que se han convertido en protagonistas de la jardinería y espacios verdes de las ciudades por su resistencia, colorido y adaptabilidad.
Geranio
El geranio es un clásico de la jardinería urbana. Probablemente no haya flor más representativa que adorne plazas y parques en nuestro país. Con una gran variedad de colores, que va del rojo al blanco, pasando por fucsia y violeta, este híbrido ha conquistado jardineras urbanas por su floración continua durante los meses cálidos, su tolerancia a la exposición solar directa y su resistencia a la sequía moderada.
Aunque requiere cierto cuidado frente a la temida mariposa del geranio (Cacyreus marshalli), su mantenimiento es relativamente sencillo: riegos regulares evitando encharcamientos, poda de flores marchitas y aplicación periódica de fertilizante con fósforo y potasio.
Si se va plantar esta flor, lo ideal es hacerlo en zonas muy soleadas, en sustrato con buen drenaje. Con ella puedes crear masas florales impactantes en espacios reducidos.
Lavanda
La lavanda es una planta muy extendida y profundamente ligada al paisaje ibérico y, por tanto, ideal para proyectos urbanos sostenibles. Sus espigas lilas o violetas, combinadas con su aroma y su follaje gris plateado, ofrecen un aspecto visual muy llamativo y diferente a otros tipos de flores.
Es muy resistente a la sequía, requiere pocos cuidados y florece intensamente de junio a agosto. Su uso en jardinería urbana va en aumento por su capacidad para atraer abejas, mariposas y otros polinizadores, y por su efecto calmante en patios y terrazas.
Para sacar el máximo partido a esta planta, la recomendación para los jardineros profesionales es usarla en jardineras grandes o directamente en áreas urbanas soleadas. Es conveniente evitar el exceso de riego y podar después de la floración para mantener la forma compacta de la planta.

Gazania
La gazania es originaria del sur de África, pero perfectamente adaptada al clima mediterráneo. Esta planta se ha convertido en una aliada perfecta para zonas urbanas expuestas al sol y al calor. Sus flores, parecidas a margaritas, pero de colores más vivos (amarillo, naranja, blanco, rosa…), se abren con la luz solar y se cierran al atardecer.
Requiere muy poco riego, lo que la hace ideal para jardinería urbana de bajo mantenimiento. Se comporta bien en diferentes superficies como jardineras o alcorques, y es especialmente útil para zonas degradadas donde otras plantas no prosperan.
Si entre tus planes está plantar la gazania, es recomendable hacerlo en terrenos bien drenados, pobres o arenosos, ya que no tolera encharcamientos. En zonas donde pega mucho el sol, es una excelente cobertura de suelo.
Portulaca
En España se conoce a la portulaca como verdolaga o “rosa de sol”. Es una planta suculenta de porte rastrero que produce pequeñas pero llamativas flores en una gran variedad de colores. Se adapta muy bien a climas cálidos y secos como los que se dan en muchas ciudades españolas en verano.
Florece desde finales de primavera hasta comienzos del otoño y su tolerancia a la sequía es sobresaliente, por lo que es muy utilizada en proyectos de xerojardinería urbana.
Si vas a plantarla, lo recomendable es hacerlo en espacios con al menos 6 horas de sol directo, usar sustrato para cactus o suculentas y evitar riegos frecuentes, ya que tolera suelos pobres y altas temperaturas.

Zinnia
También conocida como “rosa mística”, la zinnia es una planta de temporada que ha ganado terreno en la jardinería profesional gracias a su floración prolongada, su gran resistencia y la altura que aporta a composiciones florales. Puede alcanzar entre 30 y 80 cm, según la variedad, y florece con tonos vivos: rojo, naranja, amarillo, rosa y púrpura.
Entre sus cualidades destaca su capacidad de resistir periodos de calor intenso y su mantenimiento es mínimo más allá del riego y la eliminación de flores marchitas.
La recomendación para esta flor es plantarla en zonas muy soleadas, con riego moderado. No le gusta el exceso de humedad en las hojas, por lo que se recomienda riego por goteo o directamente en el sustrato.
Tagete
El tagete, también conocido como clavelón o flor de muerto, es mucho más que una planta decorativa. Es una planta antiplagas por naturaleza ya que sus raíces y hojas emiten compuestos que repelen nematodos, pulgones y mosca blanca, por lo que se usa cada vez más en jardinería urbana con enfoque ecológico y en huertos urbanos como planta acompañante.
Es de crecimiento rápido y floración abundante desde junio hasta bien entrado el otoño, sus flores pueden ser simples o dobles, en tonos cálidos que van del amarillo al naranja intenso. Además, tolera bien el calor y se adapta a diferentes espacios urbanos.
Es recomendable plantarla en suelos fértiles, con riego moderado y una buena exposición al sol.
En resumen, la jardinería urbana en España exige una selección inteligente de especies que combinen belleza, resistencia y sostenibilidad. Estas seis flores no solo sirven para embellecer diferentes espacios urbanos, sino que también ofrecen ventajas ecológicas y funcionales valiosas para ese mismo entorno.
Al elegir especies adaptadas al clima local y que requieren poco mantenimiento, los jardineros profesionales pueden optimizar recursos, crear espacios más resilientes frente al cambio climático y mejorar la calidad de vida de quienes habitan las ciudades.




