En un contexto de creciente incertidumbre climática, el proyecto ForesFuture se plantea una pregunta esencial: ¿cómo cambiarán nuestros bosques en las próximas décadas y qué podemos hacer para proteger los servicios que nos ofrecen? En esta entrevista, conversamos con Núria Aquilué. una de las investigadoras principales del proyecto, para conocer cómo la innovación, los datos y la colaboración están ayudando a dibujar el futuro de los bosques. 

P. ¿Cómo definirías el proyecto ForesFuture y cuál es su principal objetivo?  

R. El proyecto ForesFuture lo definiría como un proyecto colaborativo entre varias instituciones de investigación y de la administración pública con competencia en materia forestal. Tiene un objetivo muy concreto que es intentar entender qué le puede pasar a los bosques y a la provisión de servicios ecosistémicos forestales asociados en condiciones de cambio climático y bajo diferentes asunciones de gestión del paisaje forestal y de las masas forestales. 

P. ¿Cuál es tu rol dentro del proyecto? ¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta llegar aquí? 

R. Mis roles dentro de este proyecto han sido básicamente dos. El primero, dinamizando la creación de los escenarios de gestión forestal que se llegaron a acordar entre diferentes agentes del territorio e investigadores, dinamizar las tres o cuatro sesiones que hicimos a modo de trasladar qué es una narrativa futura, que es esta historia que acompaña los escenarios alternativos del futuro y que contiene elementos como objetivo, reto, restricciones, asunciones y darles forma y contenido a estas narrativas. Y el segundo rol importante que he tenido dentro del proyecto es que, como investigadora, soy la responsable de una de las herramientas de uno de los modelos matemáticos que hemos utilizado para proyectar a futuro el estado de los bosques y la provisión de servicios ecosistémicos asociados.  

Mi trayectoria hasta llegar aquí no ha sido sencilla. Yo vengo del mundo de las matemáticas, pasando por un capítulo muy interesante en el que profundicé en temas de teledetección y herramientas de gestión de información geográfica, acabando por un doctorado en ciencias ambientales centrado justamente en el desarrollo de modelos de paisaje que nos permitan evaluar diferentes alternativas de gestión en condiciones de cambio climático. Y todo esto me ha permitido tener un perfil bastante abierto con el que puedo, desde entrar a las entrañas de las herramientas matemáticas que nos permiten simular y cuantificar estas provisiones de servicios ecosistémicos, hasta poder explicar, entender y transmitir los resultados que obtenemos de estas herramientas. 

P. El proyecto se centra en explorar el futuro de los bosques. ¿Qué metodologías utilizáis para estudiar escenarios futuros relacionados con el territorio y la sostenibilidad? 

R. Hemos utilizado como base dos modelos de dinámica de paisaje. Uno se llama FORMES y el otro FORDI. Básicamente son modelos que incluyen procesos de dinámica de la vegetación, como es el crecimiento, la mortalidad y la incorporación de nuevos individuos a las masas forestales. Estos modelos están basados en datos de inventarios forestales para poder proyectar la dinámica forestal, y, posteriormente, calcular el balance hídrico, la capacidad de almacenamiento de carbono de los bosques y toda la otra serie de servicios ecosistémicos. 

P. El cambio climático es un eje central del proyecto. ¿Cuáles son los principales riesgos que habéis identificado para los ecosistemas y territorios estudiados? 

R. No nos hemos centrado exclusivamente en los riesgos asociados al cambio climático. Es cierto que hemos analizado las dinámicas forestales bajo dos escenarios climáticos, uno más moderado y otro más severo. En el escenario más severo, sí que hemos detectado, hacia la década de 2070 y 2080, según las proyecciones que hemos utilizado, unos picos de mortalidad bastante pronunciados debido no tanto al aumento sostenido de temperatura, que lo hemos registrado, sino a un descenso brusco del régimen de precipitaciones. 

P. ¿Qué se está haciendo mal desde las instituciones en cuanto a la gestión de los bosques? ¿Dónde se debe poner el foco? 

R. Se escapa un poco del análisis de este proyecto. Con él hemos intentado dar una visión cuantitativa de si se hace una cosa, se hace otra o se dejan de hacer ciertas otras. ¿Cómo van a evolucionar estos bosques y la provisión? El cómo esto luego se traduce en políticas concretas, normativas, recomendaciones que pueden venir desde la institución, no lo hemos analizado ni hemos entrado en esto. Supongo que hay males genéricos y males puntuales de las diferentes instituciones que están involucradas en el sector forestal. 

“Es necesario gestionar en clave territorial para la multifuncionalidad de los bosques” 

P. ¿Qué tipo de datos o indicadores recopiláis para diseñar y evaluar los escenarios del futuro? 

R. Básicamente tenemos datos forestales, basándonos en los datos del inventario forestal nacional español, en este caso el tres, porque es el muestreo sistemático más extensivo que tenemos en Cataluña. Hay uno más reciente, que es el cuatro, pero no cubre la mitad del esfuerzo de muestreo. El IFN 4 es aproximadamente la mitad que el del IFN 3 en Cataluña, con lo que nuestros datos forestales son estos. Utilizamos también datos climáticos, proyecciones a futuro diarias hasta 2100 de diferentes variables meteorológicas de temperatura, de precipitación, humedad, de radiación, evapotranspiración. Estos son los 2 datos principales. Para diseñar, hemos utilizado también las dinámicas que han ocurrido en los últimos 30 años, de cambios del paisaje para poner números a esta narrativa; a estos escenarios. Por ejemplo, el número de hectáreas que se han abandonado o que han pasado de cultivos, prados y praderas y matorrales a bosque. Hemos utilizado este ratio de conversión para intentar revertir esta situación. Hemos utilizado datos de zonas con de áreas protegidas porque para uno de los escenarios aumentábamos las zonas en las que no se permitía la gestión y hemos utilizado también esta cobertura de diferentes tipologías de áreas protegidas. 

Hemos utilizado también estadísticas comarcales y provinciales de volúmenes de madera extraída para poder poner números a estas narrativas, ya sea queriendo simular, queriendo replicar cómo se ha estado cortando el bosque hasta ahora o para diseñar algún que otro escenario. ¿Y qué indicadores recopilamos para evaluar los escenarios de futuro? Tenemos el conjunto de variables forestales que analizamos, como el crecimiento, la mortalidad, la madera extraída, el volumen en piel, el área basal o el diámetro medio. Y con referencia a los servicios ecosistémicos forestales cuantificamos la provisión de madera estructural o de madera para construcción o de primera calidad, provisión de leñas, la producción de agua azul, el coeficiente de escorrentía, la capacidad de captura de carbono por parte de los ecosistemas forestales, la mitigación de la erosión y también el valor recreativo de los bosques. 

P. ¿Podrías compartir algún hallazgo reciente o insight que haya sorprendido al equipo de investigación? 

R. Yo creo que el insight principal que querría transmitir es que siempre van a existir sinergias y compromisos en la provisión futura de servicios ecosistémicos forestales y que no le podemos pedir a los bosques todo, en todo momento, en todas partes. Por tanto, es necesario, de alguna manera, gestionar en clave o en escala de paisaje, en clave territorial, para la multifuncionalidad de los bosques. 

P. ¿Qué papel juegan la innovación y la tecnología en los modelos de futuro de gestión de bosques? 

R. Yo creo que la innovación y la tecnología pueden jugar un papel fundamental para gestionar los bosques, intentando hacer el vínculo entre la ciencia, la investigación y el mundo práctico en el que se tienen que tomar decisiones, en que se tienen que diseñar planes. Creo que la innovación y tecnología puede acercar, puede ayudar a transmitir mejor los conocimientos que nosotros estamos desarrollando y hacerlos más amenos y acercarlos a los agentes que diseñan y que toman las decisiones en el territorio. 

P. Con vistas al futuro, ¿qué impacto aspiráis a que tenga ForesFuture en los próximos años? 

R. Desde nuestro punto de vista, lo que esperamos, y el impacto que aspiramos que tenga Forest Future en los próximos años, es que las políticas forestales, los planes de gestión, tengan en cuenta tanto la incertidumbre que conlleva el cambio global, que tengan en cuenta los múltiples objetivos que la sociedad quiere que los bosques cumplan y que tengan en cuenta que hace falta adaptar estos bosques para poderlos continuar gestionando en un futuro. 

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