La gestión forestal ante la sequía es una prioridad a nivel nacional e internacional, ya que el cambio climático y la desertificación son amenazas significativas para la viabilidad de la masa forestal del planeta. Tanto es así que existen directrices europeas y planes nacionales para abordarla.
El cambio climático producirá un aumento de las temperaturas, una mayor frecuencia de sequías y con ellas un aumento del decaimiento y mortalidad forestal, sobre todo en áreas con estrés hídrico como la mediterránea. Implementar estrategias para preservar nuestros montes es vital en un contexto como el actual, en el que alrededor del 36% de las tierras del mundo están degradadas, según datos de la ONU.
Pero, ¿cómo se pueden atenuar los efectos de la sequía en los bosques y en nuestros suelos? Para ello es fundamental comprender qué es la gestión forestal sostenible y su papel en la conservación de la masa forestal y el aumento de su resiliencia.
Muchos países y empresas, apoyados por organismos públicos trabajan en el desarrollo de programas y herramientas que pongan la tecnología más puntera al servicio del cuidado y protección de la naturaleza, como la plataforma SEPAL de la FAO o el programa del proyecto europeo LIFE, titulado “Life Resilient Forest”, que promueve una buena gestión forestal a escala de cuenca hidrográfica.

¿Qué significa gestión forestal?
La gestión forestal es la planificación, control y ejecución adecuada de los bosques y terrenos naturales arbolados para mantener y mejorar sus funciones ecológicas, económicas y sociales, manteniéndose alineada siempre con los objetivos marcados desde las Administraciones Públicas.
La gestión forestal emplea técnicas para planificar la explotación de recursos madereros y no madereros, conservar la biodiversidad, regular las funciones de los bosques -vitales para nuestro planeta, como la captura de dióxido de carbono- y proteger las cuencas hidrográficas.
Ahora bien, en una coyuntura mundial de rápido avance de la degradación de la masa forestal y de la deforestación, es esencial disponer de herramientas específicas para enfrentar esta situación.
Así, en la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas del año 1992 se estableció que la gestión forestal sostenible es “la administración y uso de los bosques y tierras forestales en forma e intensidad tales que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración, vitalidad y su potencial para satisfacer, ahora y en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes a escala local, nacional y global, y que no causan daño a otros ecosistemas”.

Este es un concepto dinámico, que se adapta y evoluciona para “mejorar los valores económicos, sociales y ambientales de todos los tipos de bosques, en beneficio de las generaciones presentes y futuras”. De esta manera, la gestión forestal sostenible busca que los bosques no agoten su materia prima y permitan el desarrollo sostenible de las comunidades.
¿Por qué es importante la gestión forestal para abordar la sequía?
La sequía se define como una anomalía transitoria, que puede prolongarse en el tiempo, en el que las precipitaciones son inferiores a lo habitual en un área determinada. La falta de lluvias o sequía meteorológica desemboca en una sequía hidrológica o falta de recursos hídricos para abastecer las necesidades de la zona.
Los bosques juegan un papel fundamental en la regulación del ciclo del agua, afectando la cantidad y calidad y periodicidad del agua disponible. Una gestión adecuada puede ayudar a conservar estos recursos vitales, especialmente durante períodos de escasez. La falta de agua limita la capacidad de los árboles para realizar la fotosíntesis y crecer, debilitándolos y haciéndolos más susceptibles a enfermedades y plagas.
La sequía también aumenta el riesgo de incendios forestales. La escasez de recursos hídricos reduce la densidad de la masa arbórea en los bosques, lo que puede ayudar a propagar con mayor facilidad el fuego, ya que la biomasa seca es altamente inflamable y ejerce como combustible ante un posible incendio forestal.
Además, la falta de agua tiene como consecuencia la pérdida de biodiversidad, ya que hay una amplia variedad de especies que son susceptibles al estrés hídrico. Una gestión responsable y sostenible en el ámbito forestal ayuda a mantener una mayor diversidad de especies en estos ecosistemas. Para ello es indispensable estudiar las características de cada bosque y plantar los recursos forestales adecuados para la viabilidad social, económica y medio ambiental en la región.
No podemos olvidar que los bosques son los pulmones del planeta, capturando y almacenando CO2. Por lo que reforestando y restaurando hábitats degradados por la sequía, se puede contener el efecto del cambio climático, suavizando las temperaturas y liberando oxígeno.
¿Cuáles son las estrategias y planes de España para combatir la sequía y proteger los bosques?
El cambio climático genera, sobre todo, incertidumbre, ya que podemos realizar proyecciones sobre el posible comportamiento del planeta, pero no predicciones científicas que lo avalen. Por ello, es esencial que las estrategias sean flexibles, se revisen periódicamente y se mantengan abiertas diferentes líneas de actuación.
En España el 74% del territorio es susceptible de ser afectado por la sequía y, en consecuencia, por la desertificación. Se estima que las áreas naturales de la Ribera de Navarra, el Parque Regional del sureste de la Comunidad de Madrid, Menorca o la zona de especial conservación de El Piélago noten una subida de 1,5ºC y un descenso pluviométrico de hasta un 14% en menos de 45 años, convirtiéndose así en zonas con un clima árido.
Para tratar de proteger, revalorizar y restaurar el capital natural de España, el Gobierno aprobó una Declaración de Emergencia Climática y Medioambiental, el 21 de enero de 2020, en la que se integra una Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación. Este plan se vertebra en tres ejes esenciales: la planificación y ejecución de medidas de conservación de suelos y aguas, la restauración de zonas degradadas, el refuerzo en la cooperación, coordinación y gobernanza intersectorial y territorial y la implementación de estrategias de sensibilización de la sociedad en materia de desertificación.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha desarrollado en los últimos años varios instrumentos legislativos claves para la gestión forestal y la lucha contra la sequía y la desertificación:
- Estrategia Forestal Española Horizonte 2050 (EFE). Este instrumento actualiza y complementa la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes y marca las directrices de la política forestal española a largo plazo, adecuándola a las tendencias internacionales emergentes, compromisos y demandas establecidas por la Unión Europea. La Estrategia Forestal Española Horizonte 2050 trata de establecer líneas y actuaciones que permitan mitigar los efectos del cambio climático, conservar la biodiversidad, regular el régimen hídrico y la provisión de agua de calidad, mejorar los suelos y ejecutar una gestión forestal acorde con las necesidades de los sistemas forestales.
- Plan Forestal Español 2022-2032 (PFE): Este documento depende de la Estrategia Forestal Española y promueve, mediante una serie de actuaciones concretas la gestión forestal sostenible, restauración ecológica para la conservación de la biodiversidad y la adaptación de los ecosistemas forestales ante el cambio climático y otros riesgos. El Plan Forestal Español se revisará cada 10 años y está incluido dentro del paquete de reformas asociado al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
- Planes Especiales de Sequía (PES): Estos Planes Especiales de Sequía se revisaron recientemente para reforzar la actuación estatal, coordinada con las comunidades autónomas, implementando un sistema doble de indicadores, para diferenciar entre situaciones de sequía y situaciones de escasez. Hacer frente a situaciones de escasez hídrica es esencial para garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas forestales.
Luchar contra la sequía implica establecer líneas de actuación antes de que los impactos se hagan patentes. Además de las políticas nacionales bien coordinadas, apoyadas en sistemas de alerta temprana y monitorización constante, es recomendable adaptar al clima las políticas agrícolas y forestales en cada país o región.
Una aproximación a los avances y tendencias en la gestión forestal contra la sequía
La gestión forestal en un contexto de sequía precisa de herramientas y técnicas innovadoras y en adaptación constante a las nuevas condiciones.
Silvicultura de precisión
Esta técnica emplea tecnologías avanzadas como drones, sensores y sistemas de información geográfica para monitorizar en tiempo real el estado y el crecimiento de los bosques. El uso de estas tecnologías permite detectar signos tempranos de estrés hídrico, plagas o enfermedades y así poder intervenir de forma rápida. Además, gracias a la tecnología de precisión se puede optimizar el uso del agua, identificando las áreas que necesitan más riego. Los datos recopilados se integran en sistemas de información que facilitan la planificación forestal, permitiendo una gestión más adaptativa y resiliente.
Restauración ecológica
La restauración ecológica es una tendencia creciente en la gestión forestal actual que se enfoca en recuperar ecosistemas degradados, dañados o destruidos mediante técnicas como la reforestación. De esta manera se mantienen los ecosistemas, se conserva la biodiversidad autóctona y permite una gestión sostenible de estos bosques. Las especies autóctonas son grandes aliadas contra el cambio climático, ya que, al estar adaptadas al clima de la zona, resisten mejor los cambios pluviométricos y térmicos asociados al cambio climático. Además, se mejora el aspecto de los montes y se previene la erosión del suelo y las avenidas de agua en el área boscosa.
Herramientas para hacer frente a los efectos de la sequía en los bosques
SEPAL es una plataforma desarrollada por la FAO que actúa a nivel global empleando tecnologías innovadoras, infraestructuras de datos geoespaciales como Google Earth Engine e imágenes de satélite para monitorizar la deforestación y la degradación forestal. SEPAL ayuda a evaluar el impacto de la sequía en tiempo real, facilitando la implementación de medidas correctivas.
El proyecto Life Resilient Forest es una iniciativa europea que tiene como objetivo desarrollar estrategias y prácticas innovadoras para mejorar la resiliencia de los bosques ante el cambio climático. El sistema de soporte y ayuda a la toma de decisiones (DSS) CAFÉ permite a los gestores forestales tomar decisiones informadas fundamentadas en métricas relacionadas con la biomasa que se puede extraer, el carbono secuestrado por la masa forestal, el agua almacenada y la resiliencia forestal ante posibles incendios. CAFÉ ofrece un modelo simulado que indica cómo se comportará la naturaleza y qué estrategias sostenibles forestales son las más adecuadas para garantizar la viabilidad futura de los ecosistemas de cada área.




