En primavera arranca la época en la que los pinos o coníferas son más susceptibles a enfermedades y plagas. Generalmente, este problema se concentra desde el principio de esta estación hasta el final del verano, con algunas excepciones. 

En España, la masa forestal de pinos es significativamente alta y diversa. De hecho, concentra el 75% de la superficie mundial de pino piñonero, con una notable presencia en Andalucía y Cataluña. En Galicia, el Pinus pinaster, también conocido como pino gallego, representa dos tercios de toda la masa de coníferas de la región. Es por ello por lo que las enfermedades del pino son algo muy sensible, pues afecta a un alto porcentaje de la masa forestal del país.  

La tipología de afecciones es variada. Todas ellas tienen un evidente impacto medioambiental, ya que pueden causar la muerte del árbol, aunque también pueden afectar al suelo y a la economía de la región. Las consecuencias son graves, así que es muy importante tomar medidas de prevención o de control si un pino está infectado. ¿Qué principales enfermedades pueden afectar a las coníferas? 

Principales enfermedades del pino 

Son varias las enfermedades que pueden afectar a estos árboles y provocar anomalías en su desarrollo: la seca del pino, la roya u otras causadas por hongos y otras plagas, como la procesionaria del pino. 

Seca del pino 

Esta enfermedad está producida por un parásito llamado Bursaphelenchus xylophilus o Nematodo de la madera del pino. Es microscópico y de aspecto cilíndrico, por lo que no es apreciable a simple vista. 

Es muy común en los bosques europeos. La peculiaridad es que, a pesar de ser un nematodo invasor, necesita ser transportado, y para ese cometido, su principal aliado es el escarabajo autóctono, denominado Monochamus galloprovincialis

Si un pino se infecta por esta enfermedad, las consecuencias pueden ser graves, pudiendo llegar a morir entre uno y tres meses. Los primeros síntomas no son apreciables a simple vista. El nematodo bloquea el flujo de agua dentro del árbol, reduciendo la emisión de resina y de la transpiración. Un mes después, comienzan a ser visibles los primeros síntomas. Las hojas empiezan a tornarse de color amarillo y el árbol pierde vigor. Poco a poco, las ramas se marchitan, el tronco se seca y el árbol muere. 

Para evitar este desenlace, es vital llevar a cabo un control exhaustivo. La seca del pino no solo afecta a estos árboles, si no que puede tener un impacto en los ecosistemas forestales a través de la pérdida del hábitat para la vida silvestre y el sistema económico, ya que la presencia del nematodo obliga a restringir el comercio de la madera y sus derivados. 

Roya vesicular 

Aunque hay diferentes tipos de roya, esta es una de las más severas, y está provocada por el hongo Cronartium flaccidum. Sus dos principales hospedantes son el pino silvestre y el pino carrasco. Los primeros síntomas de la enfermedad son pequeñas filtraciones de savia y, dos o tres años después, aparecen unas vesículas de color anaranjado saliendo de la corteza del pino. La corteza puede llegar a desprenderse, las acículas se tornan flácidas y aumenta el grosor de las ramas, provocando su muerte. 

Para tratar o controlar esta enfermedad, es conveniente eliminar y destruir las hojas y ramas infectadas, aplicar fungicidas específicos para esta afección y asegurar que el suelo tenga un buen drenaje. 

Banda roja 

Esta enfermedad está causada principalmente por el hongo Dothistroma septosporum y por el Dothistroma pini, que afectan a las acículas de los pinos, causando la formación de bandas rojas y marrones. Estas bandas son causa de la muerte del tejido vegetal del árbol, provocando que se debilite y que pueda llegar a morir con el paso del tiempo. Esta enfermedad afecta, sobre todo, al pino radiata. 

En Galicia, esta es una de las principales enfermedades que afecta a las coníferas. Es importante detectar la enfermedad a tiempo, ya que, si una masa de pinos se ve muy afectada, es más difícil recuperarla. 

Como prevención y tratamiento, se pueden realizar podas para mejorar la aireación y evitar la acumulación de humedad. También es positivo aplicar tratamientos con cobre para eliminar las esporas de los hongos y prevenir la propagación de la enfermedad. Para fortalecer las defensas de los árboles, se pueden usar fitofortificantes y, en caso de que las especies estén muy afectadas, lo más conveniente es retirarlas. 

Plagas 

Las plagas son otra de las amenazas a las que se tienen que enfrentar las coníferas. Unas de las más famosas y severas es la procesionaria del pino. Es una especie de mariposa que se alimenta de las hojas y que puede afectar gravemente a los pinos si los ataques son muy intensos o si están debilitados. No obstante, el ataque de este insecto no conlleva la muerte del árbol.  

Además de su impacto en los bosques, la procesionaria suele ser un problema de salud pública porque representa un peligro para niños y animales que se encuentren en la zona donde habitan las orugas; fase previa a convertirse en mariposas. Hay medios físicos, químicos y biológicos para controlar esta plaga, como la aplicación de endoterapia o la introducción de depredadores naturales de estos insectos como pájaros o hormigas rojas. 

Consecuencias de estas enfermedades 

Cada afección puede tener consecuencias diferentes sobre los pinos, desde debilitar al árbol hasta provocar su muerte, incluso afectando al desarrollo socioeconómico del área donde habiten las coníferas. 

La muerte de los pinos por motivo de estas enfermedades también puede provocar la pérdida de biodiversidad, afectando a la flora y a la fauna del ecosistema. La estabilidad del suelo también puede verse afectada, así como la regulación del régimen hídrico y la producción de oxígeno.  

Si esto no se controla, el riesgo de desertización aumenta por la erosión del suelo. Cuando los montes tienen un exceso de árboles muertos impregnados de resina, cualquier imprudencia humana o tormenta eléctrica pueden provocar incendios con consecuencias fatales. Como resultado, los paisajes dejan de ser atractivos, y esto tiene un efecto directo sobre el turismo o el interés de las personas por visitar estos lugares. 

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