El trabajo en el sector forestal es uno de los más expuestos a diferentes riesgos. Estos incluyen tanto riesgos físicos (como caídas, cortes con herramientas o accidentes con maquinaria) como riesgos derivados de la exposición a agentes externos, como productos químicos o el propio clima. 

El conocimiento previo de estos peligros es básico para poder prevenirlos y actuar adecuadamente en situaciones de emergencia. Por ello, en este artículo recogemos los principales riesgos de los trabajos forestales y analizaremos cómo la prevención en este ámbito es esencial para proteger a los trabajadores y garantizar su seguridad.

Riesgos físicos

Los riesgos físicos son los más frecuentes a la hora de llevar a cabo una actividad forestal. 

Por un lado, los operarios a menudo pasan su jornada en terrenos en pendiente, superficies irregulares y suelos resbaladizos, lo que aumenta la probabilidad de caídas que pueden llegar a causar esguinces, contusiones o fracturas óseas. 

Los trabajadores forestales también están expuestos a golpes por la caída de ramas y troncos que pueden venirse abajo de forma repentina durante la tala de árboles. Otro de los riesgos es la proyección de objetos derivada de la utilización de motosierras y desbrozadoras, que pueden llegar a ocasionar lesiones oculares y heridas. 

Por otro lado, los operadores de maquinaria pesada como tractores, motosierras u otros equipos para el procesamiento de madera, están expuestos a accidentes por fallos mecánicos, mal uso o capacitación inadecuada. También son frecuentes los cortes y amputaciones por el uso de herramientas cortantes, como hachas o sierras. 

Otro tipo de riesgos son los ergonómicos. Estos son los relacionados con el manejo de cargas pesadas, como por ejemplo troncos. También los derivados de la realización de movimientos repetitivos y el uso prolongado de herramientas pesadas.

Riesgos en trabajos de arboricultura

Para los arboristas la seguridad debe ser una prioridad. El hecho de realizar labores de poda en altura utilizando equipos pesados entraña un riesgo todavía mayor. Las caídas representan uno de los mayores riesgos, sobre todo si el sistema de cuerdas que vaya a utilizar el arborista no está bien anclado, no es lo suficientemente fuerte para soportar su peso o si los arneses no están bien ajustados.

Además, los arboristas manejan herramientas de corte como pueden ser motosierras que, si no se utilizan correctamente, pueden causar heridas profundas y amputaciones. 

Otro de los riesgos probables a tener en cuenta es el riesgo de electrocución. Es habitual encontrar zonas forestales por las que pasan líneas eléctricas de alta tensión, por lo que, en trabajos de poda y tala de árboles, las ramas pueden tocar el tendido produciéndose descargas eléctricas, con grave riesgo de electrocución.  

Incluso se podría llegar a sufrir una descarga sin necesidad de que el árbol esté en contacto con los cables, ya que se pueden producir arcos eléctricos por proximidad, así que lo más adecuado será solicitar a la compañía eléctrica el corte del suministro para evitar peligros.

Riesgos químicos

Los riesgos químicos en el sector forestal están asociados principalmente a la exposición a sustancias peligrosas, como herbicidas, pesticidas u otros productos utilizados para controlar plagas o favorecer el crecimiento de los árboles. La exposición prolongada a este tipo de sustancias puede causar intoxicación, problemas dermatológicos e incluso enfermedades respiratorias. 

Asimismo, en áreas de trabajo en las que se utiliza maquinaria para cortar madera, los trabajadores pueden inhalar polvo y humo, lo que puede desencadenar en enfermedades pulmonares a largo plazo.

Riesgos biológicos

Este tipo de riesgos están relacionados con la fauna y la flora del entorno natural. Los trabajadores forestales están expuestos a picaduras y mordeduras de insectos u otros animales silvestres, que pueden llegar a ocasionar infecciones y alergias. 

También existe la posibilidad de entrar en contacto con plantas tóxicas o alérgenas, que pueden originar irritaciones en la piel o problemas respiratorios.

Riesgos climáticos

La exposición prolongada al frío, el calor o la lluvia presenta riesgos significativos para la salud y seguridad de los profesionales forestales. 

En el entorno forestal, trabajar a temperaturas muy bajas durante largos periodos sin la ropa adecuada puede llegar a provocar dolores musculares, rigidez, problemas respiratorios e incluso, en los casos más graves, hipotermia.

Por el contrario, trabajar en ambientes muy calurosos, superando temperaturas de 35°C, además de afectar negativamente al rendimiento al generar una sensación de cansancio extremo, fatiga y mareo, en ocasiones puede llegar a causar un golpe de calor y deshidratación.  

Además, es necesario tener en cuenta que el viento fuerte aumenta el riesgo de caídas de ramas y árboles.

Riesgos psicosociales

Este tipo de riesgos con los que pueden afectar negativamente a la salud mental y emocional de los trabajadores, generando estrés, ansiedad o agotamiento. 

Los trabajos forestales a menudo se llevan a cabo en entornos de trabajo físicos exigentes, ya que implican tareas como la tala de árboles, el transporte de madera y la limpieza de terrenos. Debido a esta carga física, los operarios pueden experimentar altos nivel de estrés y fatiga extrema, lo que puede provocar accidentes debido a la disminución de la concentración y el rendimiento. 

Además, no hay que olvidar que este tipo de trabajos a menudo se realizan en condiciones de aislamiento, por lo que los operarios se enfrentan a largos periodos sin interacción social. Esto podría desencadenar en sentimientos de soledad, falta de motivación y aumento del estrés.

Medidas de prevención para evitar riesgos en el sector forestal

La seguridad en el sector forestal aumenta considerablemente implementando una serie de medidas de prevención para minimizar de este modo, los posibles riesgos:

Uso adecuado de Equipos de Protección Individual (EPIs)

Los Equipos de Protección Individual, también conocidos como EPIs, son esenciales para proteger a los operarios de riesgos físicos, biológicos y climáticos. Estos vienen especificados en el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual. 

Entre el material EPI necesario para la actividad forestal, podemos encontrar: 

  • Guantes para proteger las manos de roces, cortes y picaduras. 
  • Ropa térmica, reflectante y repelente al agua. 
  • Botas de seguridad con puntera de acero, antideslizantes y con protección anticorte. 

En general, se recomienda el uso de colores llamativos, como el naranja, para que se pueda visualizar al trabajador mejor.

Equipos de Protección Individual de un trabajador forestal

Formación y entrenamiento

La capacitación permite a los trabajadores identificar los riesgos para que actúen de forma preventiva para minimizar los accidentes. Deben contar con formación sobre el uso de maquinaria y herramientas, lo que les permitirá no solo usarlas de la forma más eficiente, sino que podrán reconocer fallos en el equipo. 

También deberán tener conocimiento teórico y práctico sobre diferentes técnicas (tala, poda…) para poder ejecutar su trabajo de forma eficiente y disminuir la probabilidad de cometer errores que puedan causar accidentes.

Mantenimiento y revisión de maquinaria

Los operarios deberán contar con material en buen estado, por lo que se debe realizar un mantenimiento regular de los equipos para garantizar su buen funcionamiento. Así, máquinas como motosierras o desbrozadoras deberán pasar una revisión periódica y, además, se deben sustituir las piezas desgastadas, como por ejemplo, las cadenas.

Señalización y delimitación de las zonas de trabajo

Para disminuir el número de accidentes es crucial la correcta señalización de las áreas de trabajo. Por ejemplo, en zonas de tala de árboles, es necesario delimitar las áreas de riesgo e identificar las rutas de evacuación en caso de emergencia. 

Asimismo, se deben acotar zonas de seguridad donde los trabajadores no pueden estar mientras se ejecuta una actividad considerada peligrosa.

Planificación de trabajo

Contar con un plan de trabajo reduce los riesgos forestales. Para ello, es imprescindible hacer una evaluación previa del terreno con el objetivo de detectar irregularidades u otros peligros como árboles en riesgo de caída. 

Además, en este plan de trabajo se deben especificar las tareas para cada miembro del equipo, con el objetivo de distribuir el trabajo de forma equitativa y para tener una previsión del material necesario para llevarlo a cabo. Así, se reducirá el número de imprevistos que puedan surgir a lo largo de la jornada. 

En aquellas actividades en las que haya riesgo eléctrico, se deberán identificar las posibles líneas aéreas antes del comienzo del trabajo con el objetivo de tomar las medidas preventivas necesarias como el corte de tensión, tal y como se indica en el Real Decreto 614/2001, de 8 de junio sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores frente al riesgo eléctrico. 

Como hemos visto, la prevención de riesgos laborales en el trabajo forestal es fundamental para minimizar los riegos a los que están expuestos los trabajadores de este sector. A través del uso adecuado de equipos de protección personal, la capacitación continua y el mantenimiento adecuado de la maquinaria, es posible reducir significativamente los riesgos en el sector forestal.

¡Muchas gracias por suscribirte!

Hay algo para ti en tu bandeja de entrada 😉  

(Si no lo encuentras, entra en la carpeta de Spam o No deseados. A veces van a parar ahí). 

¡No te pierdas lo último
en el sector forestal!

Suscríbete a nuestra newsletter y recibe en tu bandeja de entrada novedades exclusivas para profesionales como tú.