De las más de 5.700 toneladas de cítricos que se producen en España, el 45,9% son naranjas, cuyo consumo interno medio es de 13,65 kilogramos de naranjas por habitante. Hablamos, por supuesto, de cifras oficiales, porque también hay numerosas plantaciones particulares dedicadas al autoconsumo que están fuera de las estadísticas de producción que maneja el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 

Esta producción tan alta convierte a España en el primer comercializador mundial de cítricos frescos, y en el primer productor de cítricos de la Unión Europea, y sexto del mundo, sólo por detrás de Brasil, India, China, México, Egipto y Estados Unidos.

La correcta poda de los naranjos y el cuidado de su producción supone, por lo tanto, una actividad crucial para la salud de este árbol que tantos beneficios aporta. Facilitar el acceso a la luz solar, mejorar la producción, fortalecer el árbol de cara enfermedades y plagas son algunos de los beneficios que aporta su correcta poda. 

¿Cuándo se podan los naranjos? 

Antes de centrar toda nuestra atención en cuándo se podan los naranjos, las herramientas necesarias y los tipos de poda, debemos establecer los preceptos de los ciclos de crecimiento y las paradas vegetativas por las que pasan los árboles. 

La temperatura, la cantidad de luz solar que reciben, así como el riego y la disponibilidad de nutrientes en el suelo son parte fundamental de los ciclos de crecimiento. Conocer estas circunstancias nos ayudará a determinar cuándo debemos realizar la poda del naranjo, ya que de su correcta programación dependerá tanto su respuesta a la poda como su rendimiento posterior. 

Hay dos momentos en los que un naranjo no debe ser podado, salvo que se trate de una poda de emergencia. Estas dos épocas son las correspondientes con la floración y, si el clima es propicio, épocas en las que se den heladas. Podar el árbol en estos dos momentos puede suponer un deterioro en la salud del árbol y una merma en su producción siguiente. 

Por otra parte, no se recomienda, salvo emergencia, podar un naranjo de menos de tres años. 

Recomendaciones generales para la poda 

Como hemos mencionado, las condiciones climáticas de cada zona, así como el estado de salud general del árbol, su producción anterior y su edad, determinan cuándo y con qué frecuencia se deberá hacer la poda. 

Hay otros factores que se deben tener en cuenta. Son los siguientes: 

  • Daños por las heladas, si el naranjo está en una zona en la que hay heladas, estas pueden afectar al estado de sus ramas. Reconocerlas es sencillo debido a su color marronáceo o negro. Estas ramas deben ser eliminadas tanto por la salud del árbol en cuanto a la posibilidad de infecciones y enfermedades, como para orientar las reservas de savia hacia ramas más sanas
  • No eliminar más del 25% de las ramas de la copa. Es importante no excederse y realizar podas programadas. El estrés fisiológico al que podemos llegar a someter al árbol si podamos un gran número de ramas puede revertir en que no crezca, razón por la cual la poda no tendría sentido
  • El naranjo es un árbol perenne, y eso significa que, cualquiera que sea la época del año, no pierde la hoja. Eliminar ramas, salvo que estas estén enfermas o muertas, supone eliminar parte de las reservas del árbol
  • Realiza cortes en ángulo oblicuo y limpios: los desgarros son difíciles de cicatrizar y permiten la acumulación de agua y la propagación de bacterias y pudrición
  • No cortes demasiado cerca del tronco: exponer su tejido interno aumenta el riesgo de infecciones y puede debilitar la salud general del árbol. Por esa razón, se recomienda realizar el corte en la zona del collar de la rama, un pequeño bulto en el nacimiento del brote que favorece la cicatrización
  • Elimina las ramas entrecruzadas y las que se dirigen hacia el interior del árbol: es importante mantener la circulación interna de aire y la exposición solar. Por esa razón, deberemos eliminar aquellas ramas que impiden el paso del aire o la luz del sol
  • Eliminar los chupones y ramas secas: los chupones del naranjo son aquellos brotes nuevos que salen disparados hacia arriba desde el propio tronco del árbol. Estos brotes absorben una gran cantidad de energía y difícilmente florecen o producen fruto.
  • Elimina las ramas más cercanas al suelo: este tipo de ramas no suele producir frutos grandes y reciben una menor exposición solar. En muchas ocasiones se les considera poco eficientes de cara a la producción de fruta. 

Ciclos de crecimiento y paradas vegetativas 

Dentro de su ciclo natural, todos los árboles pasan por etapas de crecimiento y etapas de menor actividad, que se conocen como paradas vegetativas o épocas de dormancia. Durante la etapa de crecimiento activo, la actividad metabólica del árbol es alta, y crecen nuevos brotes, hojas, flores y las raíces.  

Por su parte, durante la época de dormancia, el metabolismo del árbol se reduce, su crecimiento se detiene y el árbol pasa a emplear sus reservas de nutrientes para afrontar el frío y las condiciones climáticas adversas.

Crecimiento activo 

El periodo de crecimiento activo del naranjo, al igual que en el caso de muchos otros árboles frutales, sean cítricos o no, es el periodo anual crucial para la planta. Es durante este ciclo, que comienza cuando el flujo de savia se hace más intenso, al comienzo de la primavera, cuando se impulsa el crecimiento de nuevos vástagos, hojas y floración. 

De su floración y su polinización dependerá, posteriormente, la aparición del fruto y su desarrollo, cuando las flores se convierten en pequeños frutos. Este proceso, conocido como cuajado y que se da en verano, cuando las temperaturas aumentan, coincide con la época en la que el árbol tiene unas mayores necesidades de agua y nutrientes. De lo contrario, el fruto se caerá o no se desarrollará de la manera esperada. 

En este punto la luz solar y la fotosíntesis son determinantes, pues la producción de azúcares en las hojas es trasladada al fruto, favoreciendo su desarrollo y tamaño. Su siguiente fase, durante el otoño, es la maduración, que coincide cuando las naranjas en desarrollo, de color verde, adoptan su conocido tono final, al mismo tiempo que, internamente, se completan y quedan preparados para su cosecha. 

Parada vegetativa (dormancia) 

La parada vegetativa es el periodo de reposo de los árboles, que coincide, en el caso de los naranjos, con la llegada del otoño y el invierno. Es cuando, por ejemplo, las especies caducifolias pierden sus hojas. Este estado se genera para reducir la pérdida de agua y nutrientes durante el invierno, volviendo así al árbol más eficiente para soportar las bajas temperaturas y poder sobrevivir. 

El estado de parada vegetativa supone, asimismo, un descenso acusado de la actividad interna del árbol. Su metabolismo se ralentiza y su crecimiento se detiene para, con la llegada de la primera, reiniciar el ciclo de crecimiento. 

Por supuesto, estos ciclos, tanto activos como de dormancia, dependen de las condiciones climáticas en las que se encuentre el árbol. Aquí, los diferentes climas redundan en comportamientos totalmente diferentes de sus especies arbóreas. No actúan igual las especies en climas tropicales con estación lluviosa y estación cálida que en climas templados como el mediterráneo con cuatro estaciones diferenciadas. 

Tipos de poda 

Según el estado del árbol y su edad, se deben realizar diferentes tipos de poda a fin de mejorar la salud del naranjo y su producción. 

Los objetivos básicos de la poda son: 

  • Asegurar la circulación del aire
  • Ayuda a que la luz solar penetre en las hojas de manera eficiente
  • Eliminación de ramas muertas y/o enfermas
  • Eliminación de ramas no deseadas 

A lo largo de este artículo trataremos con los siguientes tipos de poda: 

Poda temprana 

Siempre según las condiciones climáticas y teniendo en cuenta las brotaciones del naranjo, la poda temprana se realiza, normalmente, desde primeros de febrero hasta primeros de mayo, ya que con la primavera avanzada. 

Poda tardía 

La poda tardía es aquella que se realiza a partir de mayo, cuando el árbol está en plena floración. Nuevamente, puede ser necesaria según las condiciones climáticas y el tipo y número de brotaciones que tenga el naranjo. 

Poda ligera 

cuando hablamos de una poda ligera solemos tener en cuenta que el mantenimiento del árbol es regular. En este tipo de poda, cuy objetivo es eliminar de manera superficial entre un 10-20% de las ramas para disminuir la probabilidad de que se reproduzcan infecciones o plagas. 

Este tipo de poda, bien realizada, sirve para estimular también el crecimiento de nuevos brotes, razón por la cual se recomienda que se haga cuando el árbol esté en parada vegetativa y su actividad sea menor. De lo contrario se puede alterar el flujo de la savia y causar lo que se conoce como estrés fisiológico, que trae consigo una menor resistencia a infecciones, la pérdida de flores y frutos y un desequilibrio general en el crecimiento del árbol. 

Se recomienda hacer la poda ligera una vez al año.  

Poda de mantenimiento 

La poda genérica es un tipo de poda de mayor intensidad que la poda ligera. Se la conoce también como poda de fructificación, y se suele realizar cada uno o dos años, según sea el estado del árbol. 

En el caso de este tipo de poda, lo que se busca es mejorar el acceso de las ramas a la luz solar para favorecer la fotosíntesis. Esto se hará eliminando aquellas ramas que interfieran en el desarrollo estructural del árbol, por ejemplo, cruzándose con otras. 

En la poda genérica también se eliminan aquellas ramas en peor estado o viejas y que ya no producen vástagos ni floración. Así, mejorará la calidad del fruto debido a que la energía del árbol y el flujo de nutrientes se concentrará. 

Igualmente, se controlará el tamaño para que sea manejable, pensando en la cosecha y en podas posteriores. 

Al igual que la poda ligera, se recomienda hacer la poda genérica durante la fase de dormancia del naranjo. 

Poda de renovación o rejuvenecimiento 

La poda intensa o de rejuvenecimiento es el tipo de poda más agresivo que podemos realizar a un naranjo. Con este tipo de poda lo que se busca es rejuvenecer el árbol y estimular, por encima de lo habitual en las podas genéricas, el nacimiento de nuevos vástagos de manera vigorosa. 

La poda intensa suele hacerse en árboles cuya producción ha bajado o que ya tienen una edad avanzada. Sirve, asimismo, como poda de control de plagas o enfermedades, al eliminar, de manera drástica, tanto ramas enfermas como aquellas susceptibles de enfermar. 

En este tipo de poda, que también se realiza cuando se lleva a cabo un cambio de variedad del árbol mediante injerto, se elimina una gran parte de la copa del árbol, llegando incluso a deshacerse de algunas de las ramas principales. No es un tipo de poda común sino un tipo de poda excepcional que se hace cada varios años o cuando el árbol da muestras de enfermedad grave o envejecimiento avanzado. 

Poda de formación 

En los primeros años de vida del naranjo se debe realizar la que se conoce como poda de formación, a través de la cual se dará la forma deseada para que el árbol se desarrolle teniendo en cuenta las directrices necesarias para su correcto crecimiento.  

Con esta poda se busca crear una estructura fuerte y equilibrada, procurando que las ramas principales crezcan de manera robusta y que tanto la poda, como el riego, como la cosecha sean accesibles. 

Esta poda se realiza alrededor de los 3 años del árbol, salvo que sea necesario, por una deformación, realizarla antes. Y se continúa hasta los 5 años de edad, controlando el crecimiento de las ramas principales y dándole forma a la copa. 

Poda de emergencia 

La poda de emergencia es un tipo de poda excepcional, que se puede realizar incluso fuera de temporada debido a su necesidad extraordinaria. Se lleva a cabo cuando una enfermedad o plaga ha azotado al naranjo, o cuando a sufrido daños por un accidente o las condiciones ambientales, como una fuerte tormenta o daños producidos por maquinaria agrícola. 

Este tipo de poda, por su carácter extraordinario, requiere de una profunda evaluación inicial. En el caso de una enfermedad, por ejemplo, se valorará y estudiará el estado, su capacidad de recuperación y el riesgo de que esta se propague a otros árboles vecinos. Determinar la extensión del año y la intervención a la que se someterá el árbol es crucial. 

Con el uso de las herramientas necesarias y evitando desgarros en las ramas, tendremos que centrarnos en la cicatrización del árbol tras la poda. Sobre todo, si resulta muy agresiva, la salud del naranjo quedará comprometida y será más vulnerable a nuevas enfermedades, plagas o parásitos. 

Además, conviene tener en cuenta que con este tipo de poda podemos desequilibrar el crecimiento estructural del árbol, principalmente si alguna de las ramas principales ha tenido que ser eliminada; que la producción de frutos puede bajar considerablemente durante el tiempo en que tarde en recuperarse el naranjo y que será necesario controlar la evolución tras la poda e incluso puede que realizar podas adicionales de corrección. 

El papel trascendental de la savia 

En el crecimiento y desarrollo de todas las etapas del árbol, el rol de la savia es determinante. La savia es el fluido que, a través del sistema vascular de los árboles, transporta los nutrientes desde las raíces hasta las hojas a través de la xilema y, a desde las hojas a las raíces a través del floema – aquí se pueden poner enlaces externos -. 

  • A través de la xilema circula la savia bruta, cargada de agua y minerales, desde las raíces hasta las hojas
  • A través del floema circula la savia elaborada, desde las hojas a otras partes del árbol, con azúcares producto de la fotosíntesis. 

En relación con la poda, la savia también tiene importancia capital, en cuanto a que es necesaria para que las heridas realizadas por los cortes puedan cicatrizar. Con la savia, además, se transportan las resinas o compuestos necesarios tanto para sellar los cortes como para proteger al árbol de hongos y bacterias que pudieran entrar a través de ellos. 

Cuando realizamos una poda tenemos que evitar, en lo posible, la excesiva pérdida de savia. De ahí la importancia de los ciclos activos y de parada vegetativa. Si realizamos la poda en pleno movimiento de savia, estaremos debilitando el árbol, pues tendrá que esparcir su savia tanto en la floración y crecimiento de nuevos brotes como en la sanación de los cortes y su cicatrización.

Herramientas necesarias para la poda del naranjo 

Cuando se podan los naranjos, así como cualquier otro árbol, deberemos contar con las herramientas adecuadas y, principalmente, desinfectadas y afiladas. El riesgo de sepsis (propagación de patógenos a través de la xilema y el floema) puede afectar negativamente tanto a la salud como al funcionamiento del árbol. Por otra parte, un corte realizado con una herramienta mal afilada puede suponer en un desgarro difícil de curar. 

Lo más recomendable es que dispongamos de dos tipos de tijeras: 

  • Tijeras de mano para ramas delgadas (alrededor de 2,5 cm de diámetro)
  • Tijeras de dos manos para ramas gruesas (en torno a 5 cm de diámetro) 

La importancia de las primeras podas. Dándole forma al futuro naranjo 

Las primeras podas de un naranjo deben estar planificadas y bien programadas para crear una estructura robusta, con una buena circulación de aire y con varias ramas principales.  

La primera poda, que se hace a los, aproximadamente, tres años del naranjo, se basa en crear los “cimientos” de esa estructura, dejando tres o cuatro ramas principales. En estos primeros años, la poda no puede ser excesiva, y habrá que permitir que broten nuevas ramas en la parte baja del tronco, a fin de no permitir que salgan disparadas y queden fuera de nuestro alcance. 

Durante el segundo año, es decir, cuando el naranjo tenga unos cuatro años, deberán retocarse las ramas principales, y las inferiores se dejarán crecer. Sobre estas últimas, en el tercer año deberán ser eliminadas aquellas que crezcan hacia el interior del naranjo. 

El naranjo entrará en producción, aproximadamente, en su quinto año de vida. Para entonces la estructura principal deberá estar totalmente definida y la poda pasará a ser ligera siempre que sea posible y enfocada en mejorar la calidad de la producción. 

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