El olivo (Olea Europaea) es uno de los árboles más icónicos de la Península Ibérica. De hecho, España es el país con mayor superficie de olivar del mundo, con más de 2,8 millones de hectáreas dedicadas a este cultivo y un total de 340 millones de olivos.
Aunque se trata de árboles robustos y resistentes, como todos los frutales, necesitan unos cuidados mínimos para asegurar una producción óptima de aceitunas. Una de las prácticas más recomendados es la poda.
Las podas bien realizadas de olivos favorecen la formación de nuevas ramas que, al crecer, producirán más aceitunas, aumentando así la cosecha. Además, al eliminar ramas viejas o enfermas, se facilitan las labores de recolección de aceitunas al mismo tiempo que se mejora la salud del árbol, puesto que la poda permite una mejor distribución de la luz solar, así como una mayor circulación del aire.
Sin embargo, la poda de esta especie es un tema que genera muchas dudas. ¿Cuándo se debe podar un olivo? ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo? ¿Qué herramientas son las más adecuadas? En este post, te ofrecemos una guía completa que te ayudará a resolver todas estas dudas.
¿Cuál es el mejor momento para podar un olivo?
La poda del olivo debe realizarse en momentos concretos del año para maximizar sus beneficios. Lo más recomendable es hacerlo justo después de recolectar sus frutos. Sin embargo, esta etapa no es igual en todos los casos.
La inmensa mayoría de las plantaciones de olivo se destinan a la elaboración de aceite, mientras que solo 3% de los cultivos se destinan a la producción de aceituna de mesa.
Si la oliva se recolecta para la producción de aceite, el periodo de poda se extiende entre los meses de febrero, marzo y abril, aunque la fecha exacta puede variar en función de las condiciones de cada entorno. De este modo, en zonas en las que el clima es frío, lo aconsejable será esperar a abril. En zonas de clima suave, la poda se podría llegar a adelantar a febrero. En cualquier caso, lo mejor es evitar podar si hay riesgo de heladas.
En caso de que el objetivo sea la producción de aceituna de mesa, la poda se debe realizar entre los meses de noviembre y diciembre, es decir, inmediatamente después de la cosecha.
Tipos de poda de olivos
En función de la edad del ejemplar, existen tres tipos de poda diferentes: la poda de formación, la poda de producción y la poda de renovación.
Poda de formación
Este tipo de poda se realiza en los primeros años de vida del olivo, generalmente entre los 2 y los 5 años. Un olivo joven tiende a presentar una forma arbustiva y multitronco, lo que puede llegar a dificultar la recolección de la aceituna.
El objetivo de esta poda es asegurarse de que el árbol desarrolle la estructura tanto de ramas principales como secundarias que mejor se adapte a la futura forma de recolección, evitando el crecimiento desordenado.
De este modo, para la recolección mediante vibración del tronco, se busca que el olivo esté compuesto por un tronco robusto, con la cruz a un metro de altura aproximadamente, y en el que haya insertadas ente 2 y 4 ramas principales. Para ello, parte del trabajo de poda consistirá en eliminar las ramas que salen del tronco por debajo de la altura de la cruz.
En cuanto a la copa, se deberá actuar sobre ella cuando ya tenga volumen, descartando las ramas internas muy verticales para favorecer el crecimiento de las horizontales, que son las que producen mayor cantidad de fruto.
Poda de producción
En olivos adultos de más de 5 años, el objetivo de la poda es alargar su vida útil. Lo que se busca es que la copa mantenga su tamaño con el menor número posible de ramas, para así favorecer el crecimiento de brotes horizontales.

Para ello, se deben eliminar ramas muertas o dañadas para incentivar el nacimiento de nuevas ramas. También es necesario prescindir de las ramas que más sombrean al resto de la copa, así como las ramas de poco vigor internas o defoliadas, que producen menos frutos y de poco calibre.
Poda de renovación
Cuando un olivo empieza a presentar síntomas de envejecimiento, es decir, cuando las ramas más antiguas alcanzan un grosor considerable y presentan una menor frondosidad, lo conveniente será eliminarlas para mejorar la fertilidad del árbol.
Estas ramas consumen una gran cantidad de nutrientes y, por el contrario, no cumplen su papel adecuadamente. De este modo, se le dotará de una mayor vitalidad al olivo.
Poda de olivos ornamentales
Cuando la finalidad de un olivo es puramente decorativa, el objetivo principal que se persigue con la poda es la mejora del aspecto visual del árbol.
Las formas de poda más frecuentes son las que buscan darle apariencia de bola o de plato. En primer lugar, se deben cortar las puntas de las ramas para favorecer el crecimiento más compacto y controlar el tamaño del ejemplar. También se suelen eliminar las ramas cruzadas o más desordenadas, así como aquellas dañadas o muertas.
Aunque el principal beneficio de la poda en olivos ornamentales es la mejora estética del ejemplar, también es aconsejable realizar una poda de aclareo. Esto permitirá que la luz penetre hasta el interior de la copa, tras haber prescindido de algunas ramas exteriores, favoreciendo la salud del ejemplar.
¿Cómo podar un olivo?
A la hora de realizar los cortes, es importante seguir ciertas técnicas para garantizar que la poda sea efectiva y beneficiosa para el árbol:
- Cortes limpios: siempre se deben realizar cortes de manera limpia y precisa. Los cortes irregulares o rasgados pueden provocar infecciones y enfermedades.
- Corte en ángulo oblicuo: esto ayuda a que el agua de lluvia no quede estancada sobre el corte, lo que podría favorecer la pudrición.
- Eliminar ramas muertas o enfermas: es esencial eliminar las ramas muertas, enfermas o rotas para evitar que afecten la salud del árbol.
- Fomentar el crecimiento exterior: el objetivo de la poda es fomentar el crecimiento en la parte exterior del árbol, asegurando que la luz solar llegue a todas las partes de la copa y que el aire circule libremente.
¿Cuánto podar?
Es importante no podar en exceso, ya que el olivo es un árbol que necesita un equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la producción de frutos. Un exceso de poda puede debilitar al ejemplar, reducir la producción de aceitunas y hacer que el árbol sea más susceptible a enfermedades y plagas.
La cantidad de poda dependerá de varios factores, como la edad del olivo, el tipo de poda y el estado general del árbol, pero como regla general:
- En los olivos jóvenes, solo es necesario podar lo necesario para establecer una estructura sólida y equilibrada.
- En los olivos adultos, se recomienda una poda moderada para eliminar las ramas secas o enfermas, y para permitir una mayor entrada de luz y aire al interior del árbol.
Herramientas necesarias para podar un olivo
La poda de olivos requiere el uso de herramientas adecuadas para asegurar que el trabajo se realice de manera eficiente y sin dañar el ejemplar, favoreciendo la producción de aceitunas y la longevidad del árbol.
Existen varias herramientas específicas para podar olivos, y cada una tiene una función distinta según el tamaño de las ramas, la precisión del corte o el tipo de poda que se desee realizar.
Estas son algunas de las herramientas más comunes para podar un olivo:
Tijeras de podar
Las tijeras de podar son herramientas imprescindibles para cualquier tipo de poda. Son perfectas para realizar cortes limpios y precisos en ramas delgadas, de un grosor de hasta 2-3 cm. Por tanto, son las que se deben utilizar para eliminar brotes, ramas secundarias o cualquier otra parte pequeña del olivo que necesite ser retirada.
Serrucho y sierra de podar
Será necesario recurrir al serrucho cuando haya que cortar ramas de mayor grosor que no puedan ser cortadas con las tijeras de podar, es decir, de entre 3 y 10 cm de diámetro.

Para cortar ramas de más de 10 cm de grosor, lo habitual es utilizar sierras de podar, que tienen una hoja más larga y robusta que los serruchos.
Podadora telescópica
Si el olivo tiene ramas altas o de difícil acceso, lo aconsejable es usar una podadora telescópica. Gracias a su mango extensible, se podrán alcanzar las ramas más altas sin necesidad de usar una escalera. Por tanto, es una opción más segura y cómoda para la persona que vaya a realizar la poda.
Motosierra
En algunos casos puede ser útil recurrir a la motosierra para cortar las ramas gruesas y difíciles o troncos grandes, en los que las tijeras de podar y la sierra pueden resultar no ser suficientes. Por tanto, se utilizará la motosierra principalmente en aquellos ejemplares con más años.
Lo más adecuado será utilizar una motosierra ligera, puesto que será más manejable para los trabajos de poda. Se deben realizar cortes bien dirigidos y con mucha precisión para intentar no afectar a otras ramas del árbol que se quieran conservar. Además, hay que tener cuidado con no dañar la corteza. Un corte mal hecho puede abrir una herida que tarde en cicatrizar, propiciando las infecciones.
¿Qué hacer con los restos de la poda?
A día de hoy, sigue siendo habitual la quema de las ramas resultantes de la poda de los olivos. A pesar de ser un método rápido para la gestión de residuos, lo cierto es que esta práctica contribuye al cambio climático, ya que, con la combustión de las ramas de olivo, se liberan gases como el dióxido de carbono.
Existen otras alternativas sostenibles a las que podemos recurrir y que van en línea con las medidas promovidas por la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, que incentivan la reducción de emisiones.
- Compostaje: hacer compost con las ramas es una forma de devolver nutrientes esenciales al suelo, contribuyendo a mejorar su fertilidad, lo que facilitará el crecimiento de las plantas sin tener que recurrir a fertilizantes químicos.
- Biomasa: los restos de poda pueden utilizarse para producir biomasa, que se convierte en una fuente de energía renovable. Por ejemplo, al transformarlos en pellets, se puede generar electricidad o calefacción de manera más sostenible que con fuentes de energía fósiles.
- Triturado: las ramas de los olivos pueden triturarse para posteriormente utilizarlas como cobertura del suelo. De este modo, se protege de la erosión al mismo tiempo que ayuda a mantener la humedad mejorando la salud de los olivos a largo plazo.
Como hemos visto, la poda del olivo es una tarea esencial para mantener la salud del ejemplar y optimizar la producción de aceitunas para una cosecha abundante y de calidad.




