La higuera es uno de los árboles mediterráneos por antonomasia. Totalmente adaptada al
clima cálido de la región sur de Europa y norte de África, sus dulces frutos han sido degustados
desde la antigüedad.

Se trata de un árbol muy productivo, símbolo de paz y abundancia en muchas culturas, del que
existen numerosas variedades que dan diferentes tipos de fruta. Su cuidado es sencillo en
cuanto a que es un árbol muy resistente y fructífero, capaz de retoñar con más fuerza después
de una poda severa.

Al igual que ocurre con muchos árboles frutales, sobre la higuera se pueden realizar diversas
podas según el estado del árbol y nuestro objetivo. En este artículo repasaremos cuándo y
cómo podar una higuera y consejos a seguir para lograr un árbol sano, fuerte y fructífero.

Higos en primer plano

¿Cuándo y cómo se poda la higuera?

Según el tipo de poda que vayamos a hacer, la época puede variar. Por ejemplo, para las podas iniciales o de forma se recomiendan las épocas finales de dormancia del árbol. En cualquier caso, lo más importante que podemos hacer es conocer nuestra higuera y sus necesidades.

La época de dormancia de la higuera se corresponde con el invierno. El árbol entra en un estado de reposo en el que se reduce su metabolismo. Las hojas caen y la higuera no produce frutos ni nuevos brotes, a fin de preservar energía.

Así, la recomendación para una poda de forma para una higuera es aprovechar los momentos finales de dormancia, entre finales de invierno y principios de primavera, para favorecer un crecimiento vigoroso, aprovechando la reactivación del árbol. Este tipo de poda obedece a la propia tendencia del árbol de crecer hacia lo alto, haciendo el fruto inaccesible.

Por otra parte, si lo que buscamos es potenciar el fruto del año siguiente, la poda la realizaremos la poda a finales de verano. Como veremos, hay diferentes tipos de trabajo de poda para favorecer los nuevos frutos.

Tipos de poda

Así, diferenciamos entre tres tipos de poda:

  • Poda de formación: es la primera poda que se realiza, durante los primeros años del árbol. Nuestro objetivo es dotar a la futura higuera adulta de una forma que ayude tanto al árbol a recibir luz solar y crecer de manera firme y vigorosa, como a que los frutos no sean inaccesibles.
  • Poda de mantenimiento: el objetivo de este tipo de poda es mejorar la producción de frutos y mantener la forma del árbol. Así, se eliminan ramas viejas o dañadas, chupones, ramas improductivas y cuyo crecimiento vaya hacia abajo o bloquee la entrada de luz solar.
  • Poda de sanación: aquella que se realiza, da igual la época del año, cuando la higuera o una parte enferma. Nuestra labor en ese caso pasa por eliminar las zonas infectadas para que la enfermedad no se propague al resto de la planta.
Resultado de una poda de mantenimiento con mayor cantidad de fruto

Así es una higuera

Según el clima y las condiciones del suelo, una higuera sana puede alcanzar entre los cuatro y diez metros de altura. Sus raíces son fuertes y gruesas, a la par que superficiales. Algunas de ellas pueden verse sobre el suelo en las cercanías del árbol.

El tronco de la higuera se caracteriza por su robustez. Su leña no es especialmente dura y en el interior de su tronco y ramas nos encontramos con un tipo de savia de textura y color lechosos que puede causar irritación en la piel.

Suele dividirse en varias ramas principales que brotan hacia el exterior y de las cuales nacen los nuevos brotes cada año. Estos brotes también es habitual encontrarlos en la base del tronco del árbol. Son los conocidos chupones, ramas que tendremos que eliminar si queremos que la energía del árbol se dirija, exclusivamente, hacia las ramas, brotes y frutos nuevos.

Sus hojas son grandes y anchas, y están divididas en lóbulos, normalmente de tres a cinco. Su tamaño oscila entre los 10-25 cm de largo y hasta 20 cm de ancho. Su textura es rugosa y su color va del verde brillante hasta el verde oscuro.

Tipos de higos

Hay diferentes variedades de higuera que producen frutos que van desde el color verde hasta el negro. No se cosechan hasta que no están plenamente maduros, su piel suave y se desprenden del árbol al tacto, ya que su maduración no es efectiva fuera del árbol. Esto los convierte en un fruto delicado, ya que su textura blanda propia de su maduración es también muy sensible y se daña con facilidad.

Así, tenemos:

  • Higos verdes de piel amarillenta cuando maduran y pulpa de color rosa
  • Higos rojos, de color púrpura una vez han madurado, sabor intenso y pulpa de color rojo
  • Higos negros, muy dulces, de piel entre morado oscuro y negro y pulpa roja
Higos brotando en una higuera

La relación entre las avispas y las higueras

En un curioso caso de simbiosis, muchas higueras, principalmente aquellas no modificadas para su comercialización, se sirven de las avispas de la familia agaonidae, que las ponilizan y, al mismo tiempo, depositan sus huevas en las flores internas del higo, al que acceden a través del ostiolo. Allí, las crías macho, sin alas, fallecen, pasando a ser digeridas como nutrientes.

Lo llamativo de esto es que cada higuera tiene su tipo de avispa predilecto, y viceversa, al que está asociada para su polinización y posterior desarrollo del fruto.

Ahora bien, algunas variedades de higueras comerciales, principalmente en zonas donde la polinización no la realizan las avispas, han sido modificadas de manera que puedan producir fruto sin haber sido polinizadas sin la presencia de avispas en su interior.

¿Cuándo es la mejor época para podar las higueras?

Dependiendo del tipo de poda y de la climatología, la mejor época la una poda de mantenimiento, que es la poda anual sistemática, debe realizarse hacia finales del invierno, sobre todo si hay riesgo de heladas, ya que la higuera no soporta bien ese tipo de condiciones. La poda deberá hacerse antes de que se eleven las temperaturas y los brotes nuevos empiecen a asomar. Podemos establecer como una buena fecha los meses de febrero y marzo.

Al mismo tiempo, tendremos que tener en cuenta las condiciones de humedad. Una poda genera heridas en el árbol, que deberán cicatrizar con la savia. La exposición de estas heridas a la humedad, y ahí es muy importante el tipo de corte, puede significar que se infecten con hongos o se pudran. Si entre los meses previos a la primavera la humedad es muy elevada, podremos valorar posponer la poda a finales de primavera, sobre todo si tenemos pensado realizar una herida de gran tamaño.

Cuándo y cómo podar una higuera. La poda, paso a paso

Ya hemos visto que hay diferentes de poda. Ahora, te las explicamos una a una:

Poda inicial cuando se trasplanta una higuera

La poda recién se ha trasplantado una higuera no es siempre recomendable. Una señal que nos puede indicar si el árbol soportaría una poda tan temprana es la robustez de su tallo o tronco incipiente y la salud general, como, por ejemplo, cómo esté reaccionando al trasplante.

Si vemos que el plantón es todavía débil o que ha tardado mucho en estabilizarse la planta al nuevo terreno, deberemos esperar hasta que pase el siguiente periodo de dormancia.

En el caso de que las condiciones para una primera poda sean óptimas, cortaremos el árbol por la mitad, para promover el desarrollo de la raíz y el tronco y que las ramas principales crezcan de manera horizontal desde el corte. Así, la higuera tendrá una estructura más estable que si la dejáramos crecer en vertical.

Poda para mejorar la producción de frutos

Como vimos antes, si el objetivo es mejorar la producción de frutos, realizaremos la poda entre finales del verano y el inicio de la temporada de dormancia.

En este caso, seleccionaremos entre cuatro y seis ramas fuertes de entre los brotes de este año, que serán aquellas en las que queremos que se centre el desarrollo de la higuera en la próxima temporada. Eliminaremos el resto de ramas nuevas. Las ramas que decidamos mantener tendrán que estar suficientemente espaciadas entre sí como para permitir un crecimiento adecuado de los nuevos brotes y frutos, sin choques ni solapes entre sí.

Poda de mantenimiento anual

Si la higuera tiene ya la forma deseada, lo que podemos hacer es favorecer un nuevo y vigoroso crecimiento. Lo que haremos será cortar las ramas principales entre un tercio y un cuarto de su tamaño. En la siguiente temporada, la higuera se volverá más fuerte y concentrará la savia en producir nuevos brotes y mejores frutos. Si la higuera no tuviera la forma definitiva y se trata de un árbol ya maduro, podemos llegar a cortar hasta dos tercios de las ramas principales sin llegar a causar un daño grave al árbol.

Poda radical

La poda radical es un tipo de poda drástica que se realiza para tratar un árbol enfermo o para rejuvenecer a un árbol ya maduro con un nuevo crecimiento. Para hacerla, deberemos eliminar la mayor parte de las ramas e incluso cortar gran parte del tronco.

Suele hacerse con árboles ya maduros, de más de cinco años, para revitalizarlos o si nunca habían sido podados y están descuidados. Afortunadamente, la higuera tiene muy buena capacidad de retoñar y esta operación suele resultar exitosa.

Consejos para una poda eficiente

Hay una serie de recomendaciones a la hora de podar una higuera que nos asegurarán que esta no sufra un daño excesivo y que pueda crecer y producir frutos. Son los siguientes:

  • Debemos eliminar las ramas que crezcan hacia abajo, con una inclinación mayor de 45º. Este tipo de ramas no darán frutos, pero sí consumirán parte de la energía del árbol
  • Debemos cortar también las ramas interiores que no reciben luz directa. Estas ramas tapan a otras y no producen frutos de calidad. Ocurre lo mismo con aquellas que se entrecruzan o se superponen sobre otras
  • Realizamos cortes en bisel (en ángulo oblicuo). Este tipo de cortes reducen la entrada de humedad y, con ello, el riesgo de hongos y putrefacción
  • Realiza los cortes unos dos centímetros por encima del brote
  • Si la higuera es bífera, es decir, produce brevas, has de saber que estás salen en los tallos de más de un año. Por esa razón, deberás mantener los que consideres oportunos si quieres tener producción de brevas
  • Evita podar las ramas de más edad. Su cicatrización, debido a su grosor, es mucho más problemática y puede causar la putrefacción y enfermedad del árbol, obligándonos a una poda radical
  • Busca siempre que la estructura de la higuera sea abierta y horizontal, con una buena circulación del aire y la penetración adecuada de la luz solar. Es la mejor manera de garantizar una higuera fuerte, sana y con una buena producción de higos.

Esperamos que te haya resultado interesante este artículo sobre cuándo y cómo podar una higuera. Afortunadamente, disfrutar de una buena producción de sabrosos higos es una tarea realmente sencilla gracias a las propiedades de este árbol, tan fructífero y resistente.

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