La reciente aparición, octubre de 2025, del primer foco de nematodo en los pinares franceses de las Landas (Region de Nueva Aquitania) abre un nuevo capítulo en la estrategia de defensa sanitaria de los bosques de coníferas europeos. Este nuevo foco certifica el imparable avance de esta enfermedad que se viene produciendo desde 1999, año en que se descubren los primeros árboles infectados en Europa en la península de Trofa en Portugal. El nematodo es nativo de América del Norte y está presente de manera natural en los Estados Unidos y Canadá, donde no causa problemas significativos. Antes de Europa, la actividad humana había llevado a su introducción accidental en varios países asiáticos, primero en Japón y posteriormente en China, Taiwán y Corea del Sur.
El nematodo de pino (Bursaphelenchus xylophilus) es un diminuto gusano, únicamente visible al microscopio, y está considerado como uno de los patógenos más peligrosos para las coníferas europeas. Es el agente que causa la enfermedad de marchitamiento de los pinos, provocando la muerte de los árboles afectados. Para su expansión, el nematodo necesita ser transportado por un insecto, siendo el cerambícido del género Monochamus el vector que traslada el nematodo de un árbol a otro, generalmente árboles debilitados o decrépitos. La madera transformada proveniente de árboles afectados mantiene el patógeno contribuyendo a su expansión.
Este nematodo es considerado organismo de cuarentena en la Unión Europea, estando incluido en la lista A1 de la EPPO, lo cual obliga a los estados miembros a tomar medidas de vigilancia, control y erradicación, tal como recoge la Directiva 2006/133/CE. Esta directiva establece zonas de demarcación e instrucciones obligatorias en los países en los que se detecta este patógeno relativas a las cortas y al movimiento de madera en las zonas infectadas con el objetivo de erradicar el nematodo dentro del territorio de la UE. Cuando un ejemplar infectado es detectado, todos los árboles en un radio de 3 km deben ser destruidos y se establece una zona de control con un radio de 20 km, donde se establecen controles estrictos. Por su parte, la madera proveniente de pinares de las zonas afectadas sólo puede ser movilizada bajo control oficial y debe someterse a un tratamiento de calor de forma que se alcance un mínimo de 56°C durante 30 minutos en los centros industriales de transformación antes de su comercialización o transporte.
El nematodo en Portugal tuvo una rápida expansión por el país de modo que en 2008 toda el área continental de Portugal fue declarada “Area de Infección por nematodo del pino”. En España se detecta por primera vez en el año 2008 en pinares de Extremadura y poco más tarde, en 2010, en el sur de Galicia y en el occidente de Castilla-León, todas ellas áreas forestales limítrofes con Portugal y en las que las autoridades sanitarias establecieron de forma inmediata zonas de demarcación del nematodo, desenvolviendo las medidas de precaución comunitarias con un amplio dispositivo de control y seguimiento de la plaga en los montes afectados, poblados por Pinus pinaster, Pinus nigra, Pinus sylvestris y Pinus radiata, precisamente las especies de donde proviene la mayor parte de la madera que se consume en España.
A pesar de estas medidas, en el transcurso de estos últimos 15 años han aparecido nuevos focos en Galicia y en Castilla-León, obligando a las autoridades a aumentar la superficie de las zonas demarcadas en las que operan las medidas profilácticas, causando serias dificultades y graves perjuicios económicos a propietarios forestales, empresas de servicios e industrias madereras instaladas en estas zonas. Ahora llega a Francia, a una de las regiones forestales más importantes de ese país, con más de 800.000 ha de montes de Pinus pinaster.
Es pues evidente que las medidas sanitarias, eliminación de pies afectados, trampeos, tratamientos a la madera y control del transporte, no han resultado efectivas. Sin embargo, estas medidas no son las únicas herramientas existentes para combatir el nematodo. En países como Japón, donde la enfermedad lleva mucho tiempo en expansión, ya se produce más de un millón de plantas anuales resistentes a la enfermedad para mitigar dicha expansión, obteniéndose buenos resultados.